5 poemas en prosa de Juan Calzadilla

Juan Calzadilla / Poeta

Nacido en Altagracia Orituco, Venezuela; ooeta, traductor, artista plástico y crítico de arte. Obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas (1997), Premio de Poesía León de Greiff (2016) y el Premio Nacional de Literatura (2017).

Obras publicadas
Dictado por la jauría (1962), Malos modales (1968), Ob smog (1978), Antología paralela (1988), Minimales (1993), Principios de urbanidad (1997), Corpolario (1998), Diario sin sujeto (1999), Aforemas (2004), Epigramas y otras irreverencias (2009), Trozos de un diario descosido (2017) y El brillo y la palabra (2018).

 

Selección de poemas:

 

Si algo me impide intentarlo

¿Entonces para qué dar el salto? Si algo me impide intentarlo,
paralizando en el aire mis músculos, es el hecho de
constatar que antes de darlo ya su parábola externa está bien
inscrita en mi mente. ¿Qué sentido tiene entonces describirlo
en el trance en que, separada del suelo, mi figura lo dibuje en
el aire si ya su parábola externa sin necesidad de intentarlo
está bien inscrita en mi cuerpo?

 

El sueño de la escritura

En la mitad de mi sueño llegué a pensar que la tinta empleada
para escribir era sangre. Pero lo escrito resultaba (en el
sueño) demasiado borroso, no ya para descifrarlo, sino para
saber si estaba escrito con sangre.
En realidad, la punción de la pluma en mi piel era la herida
que ella abría en la página en blanco.
En realidad, la punción de la pluma en la página en
blanco era la herida que ella abría en mi piel.

 

El indigente

Mis sueños a estas alturas han conservado entero su instinto
de obrar. Y han permitido que lo que imagine permanezca
en pie, sin nada que los frene para evitar que el horizonte
urbano les arrebate su deseo de llegar y haga de mis pobres
sueños tabla rasa. Para que no me falle esa puerta puntual que,
sin pérdida de tiempo, al verme entrar a la ciudad, exclama:
“pase, pase. Usted está llegando al infierno”.

 

La derrota

Siempre estoy listo para librar la batalla en otra parte, no
en mí mismo. En definitiva, en el lugar más conveniente a las
tácticas del otro, y hasta si se quiere en el terreno que este ha
elegido. Yo sabía que todas las batallas donde se pone en juego
el resto son a muerte, incluso las que no se libran. Pero si no me
había sido dado escoger entre la lucha corporal y el armisticio,
¡cómo no haber pensado que hubiera podido al menos elegir
el lugar de combate! Pero también este recurso me fue negado,
y no por el otro, quien confiaba ya en su triunfo, aun antes de
alistarse, sino por mí mismo.
Si hubiera podido disponer de mi vida como de un
arma. Si hubiera sabido que mi existencia era el cuartel en
disputa, porque había que pegar duro con los cuerpos, y esto
tampoco lo sabía.

 

Cuento de nunca acabar

A través de la ventana, al amanecer, el poeta recibe el
saludo emocionado del sol, y exclama:

Es un extraño coraje
el que me das, astro remoto,
brillando solitario sobre la ciudad
¡con la que nada tienes que ver!

Y comprueba el poeta, teniendo a todo el rebaño de
puentes por testigo, que el viejo sol todavía alumbra. Y sale a la
calle gritando:

No hay como cuando no se tiene ningún
pretexto para ser feliz. El pájaro que canta no lo tiene.
Esta debería ser mi consigna aunque no la cumpla
pues siempre me sentiré
tentado a escribir bobadas que a nadie
ni a mí mismo hacen feliz.

* * *

Lectura de poemas de Juan Calzadilla
Presenta José Gregorio Vásquez

Miércoles 12 de septiembre de 2018, 6:30 p.m.
Casa de Poesía Silva
Calle 12C # 3 – 41, Bogotá
Entrada libre.
Edad mínima / 8 años.

Organiza
Casa de Poesía Silva en alianza con el apoyo de IDARTES