William
Ospina,
(Padua, Tolima, 1954). Poeta, ensayista y traductor. Fue redactor
del Suplemento Estravagario del diario El Pueblo en Cali.
Creativo de publicidad, estudió literatura francesa
en Nanterre, Francia y fue coeditor de la edición dominical
del diario La Prensa de Bogotá. Obtuvo el Premio Nacional
de Ensayo Aurelio Arturo en la Universidad de Nariño
y ha sido jurado de los más sobresalientes concursos
de ensayo y poesía, entre ellos del Premio Nacional
de Poesía, Universidad de Antioquia.Poemas suyos aparecen
igualmente en las más consagradas revistas.
Colcultura publicó
su primer libro de poemas bajo el título de "Hilo
de arena" en 1986 y su segundo volumen, "La luna
del dragón", fue editado en la colección
La Cierva Blanca del Instituto Distrital de Cultura en 1991.
Dentro del "Panorama de la nueva poesía colombiana",
Santiago Mutis incluye en su antología algunos de sus
textos y Darío Jaramillo en el libro "Sentimentario".
Ensayos suyos aparecen en destacadas publicaciones nacionales
y extranjeras. Su libro "Aurelio Arturo", apareció
en 1991 en la colección Clásicos Colombianos
de Procultura. Escribió para la "Historia de la
poesía colombiana" de la Casa de Poesía
Silva, en 1991, puntuales y amplios ensayos sobre Poesía
indígena de la conquista, de la colonia y de la independencia.
En
1992 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Colcultura
en literatura con "El país del viento". Ha
publicado igualmente "Es tarde para el hombre",
1994, "Esos extraños prófugos de occidente",
donde recorre las lecciones de vida y de muerte dejadas por
Rimbaud, Whitman, Emily Dickinson, Lord Byron, Faulkner o
Hölderlin; "¿Con quién habla Virginia
caminando hacia el agua?" y "Un álgebra embrujada",
mezcla de autores y libros comentados en 1996. Tradujo "Tres
cuentos de Flaubert" y "Veinte sonetos de William
Shakespeare". Otros libros suyos son "Dónde
está la franja amarilla", 1997; "Las auroras
de sangre", 1999. Sus últimos ensayos publicados
en el año 2001 son "América mestiza"
y "Los nuevos centros de la esfera".
En general en su obra, aborda la problemática del país
con un gran compromiso político y social. Sus poemas
tienen base histórica, con gran ritmo y amplio léxico,
abundando en los monólogos dramáticos. Obtuvo
el Premio Rómulo Gallegos en 2009 por su novela "El
país de la canela".
EL
AMOR DE LOS HIJOS DEL AGUILA
En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón
del
pájaro.
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.
En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las
ondas del estanque.
En mis labios ya están, invisibles, tus labios.
William
Ospina
EL
CONDENADO EN LA PIRAMIDE
Piedra
a piedra la tierra busca el cielo.
Paso a paso hacia el sol suben mis plantas.
La brasa de la vida aún palpita en mi pecho
Y ocioso está en la piedra el cuchillo de piedra.
Si
eres toda la vida, ¿para qué necesitas mi corazón?
Si eres el fuego inmenso, ¿para qué necesitas
esta brasa?
Cada
peldaño me borra un recuerdo,
Y cuánto se parece a mi alma esta sombra alargada y
quebrándose
Sobre las últimas piedras del mundo.
William
Ospina
EL
GEOLOGO
Aquí
hubo un mar hace un millón de años.
El hombre no lo sabe, mas la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
Todo de piedra ya, forma magnífica
Que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
Que acaso fueron seres dolorosos,
Sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
Y el trémolo extasiado de la salamandra
Tan sólo hay tiempo.
William
Ospina
EN
LAS MESETAS DEL VAUPES
Qué
son las canoas sino los árboles cansados de estar quietos.
Qué son los postes de colores sino los árboles
hundiendo sus raíces en el cielo.
Qué son los puentes colgantes sino los árboles
jugando con el vértigo.
Qué son las alegres fogatas sino los árboles
contando su último secreto.
Follaje
de las ondas que va quedando atrás con el golpe del
remo,
Follaje de sonidos que en torno de los postes enardece al
guerrero,
Follaje de invisibles caminos que comienza en el confín
del puente,
Follaje de humaredas que ascienden en desorden entre las titilantes
orquídeas.
Con
granadillo hice el bastón para espantar a los malos
espíritus.
Con la madera del caobo hice las cuentas de un collar para
tu pecho oscuro.
Con fruto fresco del tekiba hice la copa en la que le ofreciste
el agua.
Con la madera del laurel hice esta flecha.
William
Ospina
INVOCACION
SOBRE EL RIO NEGRO
Hiere
aprisa las aguas, amigo,
De ti dependo ahora para llegar a las riberas del día.
Ya muchos meses estuviste inmóvil
Bajo los pies del pájaro.
Ahora es tuya la forma de la hoja,
Y el viento es más espeso y tiene peces,
Y atrás la oscsuridad se está llenando
De garras y de gritos y de puntas de hierro.
Hijo del árbol, sé más dócil que
nunca:
Vuela como la flecha, dile tu prisa
A la lenta serpiente que nos lleva en su lomo.
Mata las blandas leguas, espada negra.
Todo a mi espalda es cólera,
Y sólo enlaza su cordel a mis ojos
La cenicienta luz de la estrella.
Unica ala alterna de mi solitario descenso,
Divide la enmarañada cabellera del agua,
Apártame ese atrás lleno de barcas negras.
Por la caverna hostil de la noche,
A cada golpe ansioso de mi corazón hiere el agua.
Bastón del fugitivo, espada del que huye,
Sagrada rama,
Rema.
William
Ospina