Nueva
poesía colombiana (I)
Postal
de fin de siglo
Rafael
del Castillo Matamoros
Pirómana
Soy
el hombre muy solo
aquel que enciende fuego en un rincón del cuarto
y se aleja a la esquina contraria
a observarla en cuclillas.
Hace
frío
es la noche
las ascuas de mi hoguera
son apenas una tibia ceniza
La
sombra se levanta amenazante
la enfrento con el brillo de mis ojos
Soy
el hombre muy solo
a la orilla tan mala de lo umbrío:
Voy
a prender un fuego que me abrase
y a la noche y al miedo
y a la muerte.
Gustavo
Adolfo Garcés
Epitafío
Vivió
de milagro.
La muerte
fue su única cosa
extraordinaria
Lo sorprendió
abriendo la ventana
Aspiró otro aire
Vio otra calle.
Jorge
Mario Echeverri
Noticia
de un hombre solo
Tengo
una mano que hace sus cosas
otra, en la que el dulce destino traza sus mapas
unas ganas de cantar como si aún fuera ayer
tengo un amor lúcido como un árbol
una pasión que nace sin permiso
una amiga que me escribe cartas
tengo un saco para el frío
esta locomotora de teclas que quiere decir el mundo
tengo un alma, ganas de tener un gato
ganas de pasearme bajo el sol
y escribirle un poema al viento
tengo tres promesas aún por cumplir
un sabio oráculo, dos o tres amigos
que de cuando en cuando me deslumbran
tengo ganas de ser Dios
y de consolarme yo el primero
y dar oído a tanta oreja, una divina piedra con que romper
tanto espejo en cada ojo
tengo unas ganas ubérrimas de aprender a llorar
y lavarme con mi llanto para salir al nuevo día
como quien sale del agua
tengo ganas de hacer llover
de desatar la lluvia sobre tanta cosa
de gritar: "la muerte, la de dientes verdes,
¿y hemos de morir sin haber vivido?"
tengo una estrella que me protege
dos fantasmas que comen en mi mesa
tengo un Dios que es y no es y son su voz
los pájaros
tengo una noche en la que escribo este poema
y en la que quisiera salir a señalarle a los hombres
con el dedo en qué lugar se esconde el corazón.
Eugenia
Sánchez Nieto
De
leña nuestra piel
Quién
es el niño que en un cuarto oscuro escribe
Mientras grupos ocultos se sonríen
Quién la mujer que danza en una noche de miedo
Quién es el hombre que atraviesa un cuerpo
Quién soy yo en la penumbra.
¿Cuál
es la palabra cierta?
Acaso la voz de una gitana en un parque iluminado
El último escrito de un poeta antes de romper su corazón
La viuda que en las noches habla con miedo
El guerrero, el guerrero,
El que pierde la vida en un instante
El habla del loco al feligrés después de las campanas
La voz de un niño ensimismado que juega oculto en un armario.
La
palabra busca otro encuentro
Pierdo la batalla
Golpes, golpes, la sangre rueda por mi piel,
¿Dónde está el silencio que nombra la mejor palabra?