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El universo de la infancia en la poesía colombiana

"La elefantica Fabiola
baila en la piola cual pirinola
y hace cabriolas en la pianola.
De cabriola linda Fabiola
cual pirinola con la pianola"
.
Clarisa Ruiz

Mi sobrino

En casa tengo un sobrino
que se graduó de doctor
y que charla con furor
y empuerca papel sin tino.

Ha perdido la chaveta,
y hace versos a millones,
y los nombra inspiraciones
o caprichos de poeta.

Llama azote al arriador;
acicates, las espuelas;
perlas, los dientes y muelas;
sonoro parche, el tambor;

A los caballos, corceles;
mansas liebres, los conejos,
y los más tristes gozquejos,
ejercitados lebreles;

Querubes, los querubines;
el mar, pronto embravecido;
los amoríos, Cupido,
y los pescados, delfines;

La totuma, hirviente copa;
la chicha, licor de oro;
las lágrimas, triste lloro,
y undoso manto la ropa;

La ortiga, verde tomillo;
el caño, limpio arroyuelo;
la mujer, hurí del cielo,
y la flauta, caramillo.

Al ababuy, ruiseñor;
canario al cucarachero;
al chirlobirlo, jilguero,
y al gallinazo, condor.

Mi sobrino no trabaja,
come como un sabañón,
y duerme como un lirón,
y mil petardos me encaja.

Yo le suelo regañar;
que me come medio lado
le digo; y él muy airado
jura que se va a matar,

Porque la vida le pesa,
porque a sufrirla no alcanza;
mas tengo poca esperanza
de que cumpla su promesa.

Ricardo Carrasquilla

De la cartera

Yo quiero que tú quieras
que yo te quiera,
como querría quererte
si me quisieras,
y aunque no quieras,
te querré porque quiero
que tú me quieras.

Si piensas que yo pienso
que tú me piensas,
me piensas, y al pensarme
¡me recompensas!
Y si bien piensas,
quien piensa en no pensarme
sólo en mi piensa.

Al decir lo que dices
te contradices,
porque dices que dices
lo que no dices;
y si lo dices,
desdices lo que has dicho
con lo que dices.

En parte de los partes
que tú repartes,
vi que partes muy pronto
para otras partes.
Yo quedo aparte:
mas si partes
me partes
de parte a parte.

Jorge Pombo

Esto dijo el pollo chiras

Esto dijo el Pollo Chiras
cuando lo iban a matar:
"Dése breve, mi señora,
ponga el agua a calentar";

Un carbón eche a la estufa
y no cese de soplar,
que nos va cogiendo el día
y el señor viene a almorzar.

Pero escúcheme una cosa
que le quiero suplicar;
el pescuezo no me tuerza
como lo hace Trinidad.

Hay mil medios más humanos
de dormir a un animal
y de hacer que dure el sueño
por toda la eternidad.

Cumpla, pues, buena señora
mi postrera voluntad,
y despácheme prontito
sin dolor y sin crueldad".

La señora que era dama
de extrema caridad,
se quedó muy confundida
al oír lo dicho atrás.

Estudió el asunto a fondo,
consultó una autoridad,
se leyó varios volúmenes
en inglés y en alemán;

Compró frascos, ingredientes,
un termómetro, un compás,
dos jeringas hipodérmicas
y no sé qué cosas más.

Y en ensayos y experiencias
en tubitos de cristal,
y en lecturas y consultas
todo el tiempo se le va.

Mientras tanto el Pollo Chiras
canta alegre en el corral:
"Dése breve, mi señora,
ponga el agua a calentar!".

Víctor Eduardo Caro

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