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POESIA CUBANA

Eliseo Diego

Testamento

Habiendo llegado al tiempo en que
la penumbra ya no me consuela más
y me apocan los presagios pequeños;

habiendo llegado a este tiempo;

y como las heces del café
abren de pronto ahora para mí
sus redondas bocas amargas;

habiendo llegado a este tiempo;

y perdida ya toda esperanza de
algún merecido ascenso, de
ver el mancar sereno de la sombra;

y no poseyendo más que este tiempo

no poseyendo más, en fin,
que mi memoria de las noches y
su vibrante delicadeza enorme;

no poseyendo más
entre cielo y tierra que
mi memoria, que este tiempo;

decido hacer mi testamento,
Es,
éste: les dejo
el tiempo, todo el tiempo.

 

Jorge Timossi
XXXVIII

La mulata sale al balcón de hierro negro y forjado
frente a una plaza de La Habana en cuyo centro hay tres cabezas de león.

Las persianas del balcón son verdes, abiertas en el muro poroso y alcalino,
y el vestido de la mulata es color mamey sobre una piel de sol oscuro.

Ella tiene los brazos cruzados, como quien no espera nada,
y los ojos anchos, acumulados al calor del mediodía.

Si ahora soltara los brazos y cerrara sus piernas largas
la noche caería simultánea sobre la plaza y los leones serían de piedra fría.

Pablo Armando Fernández

De hombre a muerte
(Fragmento)

Los hombres se hacen viejos y mueren.
¿A quién se le querrá atemorizar con la muerte?
Los que se le anticipan
en su oficio
son muertos de la Muerte.
Los hombres mueren
sin que haya tenido aquél
trato con éste;
sin que haya compartido la tristeza.
¿A quién se le querrá atemorizar con la muerte?
La montaña llena de un aire
olvidado hace miles de años.

"... a las 11 y media de la mañana
una avioneta de reconocimiento".

El enemigo detesta mi amor.
Expuestos a la luvia preguntándome cuándo
volveremos
a vernos, mi niña.
Esos hombres que nunca estuvieron en combate
que no han peleado con amor
que no dejaron para siempre las cruces
no conocen la guerra.
No vamos a morir.
Seremos viejos en el tiempo de la vejez.
Seremos viejos para
contar y orar y dormir.

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Víctor Rodríguez Núñez

Manifiesto I

Cómo guante al revés
sin polvo de ideas ni mancha de

sentimientos


escribo

provocándote

nervio de hielo ecuación traste de

poesía


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