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Iosiph
Brodsky
Rembrandt
Su
ambición fue muy alta
Conocerse quiso. Ni más
/ni menos.
Esa
cumbre tuvo, verse
En un espejo y halló
Que inútil era un reflejo
Mejor contar la visión
Y así su aguja dibujó la fábula
¿Qué encontró, qué nos
contó?
Supo que el rostro en un espejo
Tiene su única verdad.
Una
expresión es reflejo
De nuestra vida día a día.
Dudas, muchas cosas,
Inquietud, esquiva fé.
Y
curioso que emociones
/ sin parecido
Se sirvan de iguales rasgos.
Y más extraño que al final
La máscara de la indiferencia
Apague a la fe y su ciencia.
Como
si el espejo rechazara
/ su deber,
Se volviera un torpe vidrio,
Para que con sus sombras la luz
Tantas veces se escurriera por él.
En
el rostro cualquier gesto,
La estupidez y la arrogancia,
También la ilusoria máscara
Ni prueba de la vida o del carácter
Son, es de la luz el don.
Sombra
y luz nos ilusionan,
Somos seres por sus juegos
¿Qué no es verdad?
Apaguen las velas,
/cierren cortinas,
Sin luz sus caras nada serán.
Pero
otra cosa piensa la gente,
Con sus actos se inflan
/ de vanidad,
Que se enamoran y mienten
/ y creen
Algunos hata profetas se llegan
/ a ver,
Y lo que logran es disipar la luz,
La despilfarran como su herencia
Que consiguieron sin el empeño,
/sin la codicia.
Ese
es el rostro visto
Y supo el hombre lo que aguanta,
Le van lo mismo amor o dolor,
Como corona o como los trapos.
Supo
que su derecho conquistado
Con sus ojos abiertos lo alcanzó,
Las pupilas insomnes fueron
/el precio.
En la larga fila pasaron por ellas,
Mercaderes, teólogos, ministros,
Crápulas,
escribanos, comerciantes,
Santos y perjurios, prestamistas.
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Vladimir
Visotky
Máscaras
Río hasta
llorar como ante convexo espejo,
un gancho la nariz, la boca retorcida,
con ganas me tomaron del pelo,
el carnaval de Venecia pareciera.
¿Qué
debo hacer, correr y cuánto antes?
¿O perderme en su fiesta mejor fuera?
confío que bajo máscaras de fiera
los rostros ocultando estuvieran.
Tienen pelucas,
antifaces,
de un cuento viene aquel y de novela otro
un arlequín triste es el vecino
este es verdugo y aquel tercero
/ como regla tonto.
Su justificación
trató uno de hallar;
aquel se cubre de mirada ajena
y quien ni distinguir puede
su cara de su máscara obligada.
Con una carcajada
me abandono
y no sé, zozobra siento a su lado,
¿Y si aquel la máscara de verdugo
bella encuentra y la vuelve nueva piel?
¿O si
el arlequín no desprendiera
/ su tristeza
y el tonto su estupidez de pronto
olvidada dejará en su cara de verdad?
Se cierra el círculo en torno mío,
me agarran y me arrastra el baile,
así mi rostro el que tengo puesto
por una máscara tomaron todos.
Vuelan serpentinas,
pero algo no
/les cuadra;
un reproche las máscaras me lanzan,
gritan de nuevo que no sé comportarme,
que pisoteo los pies de
/ mis acompañantes.
Me voy detrás
de las musas,
pero no les pido revelarse,
pues si la máscara arrojaran, se vería
entonces: una mitad es rostro y
/la otra sombra.
Pero el misterio
encontré al final,
seguro estoy de mi descubrimiento,
aún la máscara de indiferencia es,
escudo que del escupitajo les protege.
Aunque sin máscara canalla fuiste
llévala de cualquier modo. Solo en
/ustedes está claro;
¿a qué ocultarse tras ese rostro ajeno,
siendo el propio sin par hermoso?
Para acertar
con rostro noble,
para adivinar al honesto ¿cómo hacer?
...Han decidido cubrirse de antifaz
así la piedra no les romperá el rostro.
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