CONVERSACIONES
EN LA CASA SILVA
LA POESIA
Y EL HUMOR
Por Daniel Samper
Pizano, Luis Enrique Nieto y Humberto Dorado
Daniel Samper
Pizano
Hay mala poesía que hace parte de nuestra vida. Antes de adentrarnos
por esos terrenos de la poesía y el humor, voy a leerles algunos
comentarios de autores serios sobre la mala poesía. Chesterton,
por ejemplo, dice: "Podría formarse el peor libro del
mundo a partir de fragmentos selectos de los mejores escritores del
planeta". Es un pasatiempo memorable descubrir horrorosos versos
en grandes poetas. Dice también Georg Christoph Litchenberg
en uno de sus aforismos: "Está bien que los jóvenes
se enfermen de poesía en ciertos años, pero por el amor
de Dios, hay que impedir que la contagien". Yo fui uno de esos
que enfermé de poesía. Tengo algunos compañeros
de universidad que están en este auditorio y que conocieron
un horrible poemario que escribí en esa época en que
estaba sumamente enamorado. He tenido que sobornar gente a algunos
de ellos para que no lo den a conocer. Se justificaba.
García Márquez
tiene una famosa frase, muy lúcida como casi todos los chispazos
de él en materia de crítica literaria: "Soy un
gran admirador de la mala poesía porque ella es la carnada
para llegar a la buena poesía". Ciertamente, pocos empiezan
a leer con los libros de Borges; solemos empezar con Julio Flórez,
o algo así. Pero al final se llega a la buena poesía.
Eso es lo importante de la mala poesía, mala poesía
que además tiene muchas representaciones. Una es la mala poesía
del que quiso pero un pudo. Otra es la del que cree que lo logró,
y otra es la del que se solaza escribiendo, ex-profeso, mala poesía.
Hay parodias gloriosas que van a escuchar en el curso de esta aventura
por la poesía y el humor, y también ingenuos cantos
épicos o de amor.
Desde Valerio Marcial,
nacido en España, en la actual Calatayud y famoso en tiempos
de Nerón, cuando el emperador cantaba y quemaba ciudades y
la gente le agradecía que las quemara, surge la vena de la
poesía de humor en español. Obviamente el español
no existía en esa época; se escribía en latín.
Marcial tuvo que esperar nueve siglos para que apareciera el español
y otros cuántos para que se le tradujera al castellano. Para
entonces ya existía esa generación maravillosa y brillante
del Siglo de Oro, a la cual perteneció Francisco de Quevedo,
el gran maestro que con las mismas manos escribía un soneto
a las putas y otro a las más maravillosas metafísicas
del amor.
Era muy frecuente en esos tiempos de los poetas del Siglo de Oro que
los vates escribieran por igual grandes poemas de amor y humorísticos;
no había ninguna diferencia. Ninguno se sentía deshonrado
de haber cerrado un soneto metafísico y enseguida escribir
una letrilla o algún dicterio contra uno de los poetas rivales.
La poesía
del humor no respeta tema. El amor, la épica e incluso el tema
de la religión forman parte de los flancos a los que dispara
sus flechas. El más cristiano de nosotros tres, que es Luis
Enrique
Nieto, ha sido escogido para leer algunos pequeños trozos de
poesía sacra.
Luis Enrique
Nieto
Nuestro Señor
Jesucristo
nació en su pesebre.
¡Donde menos se espera
salta la liebre!
Daniel Samper Pizano
La siguiente pequeña estrofa forma parte de una historia sagrada
en verso que escribió un español, el padre Carulla.
Humberto Dorado
Y entonces Cristo se fue
a la ciudad de Betulia,
como quien se va a un café,
o a una tertulia.
Daniel Samper
Pizano
No todas las estrofas son así de santas y puras. Hay un poema,
recitado mucho en Colombia en los colegios e incluido en mi libro
Versos chuecos, las mejores peores poesías
de la lengua española, que recomiendo leer.
Al pie de la cruz están
la Virgen en su desdicha,
Magdalena la guaricha,
y el marica de san Juan.
No me culpen a
mí de este horror, culpen a los colegiales colombianos.
Luis Enrique Nieto
Hay una versión bíblica famosa de la democracia:
Estaba la virgen
Maria
debajo de unos arboles
comiéndose unos platanos
con todos sus apostoles.
Llegaron los sarracenos
y los molieron a palos
que Dios protege a los malos
cuando son más que los buenos.
Daniel Samper Pizano
Y de la poesía sacra pasemos a la poesía épica,
que ha suscitado, la mayoría de las veces sin culpa, horrores
espeluznantes -me refiero sobre todo a la poesía épica
colombiana- y más de un chiste. Escuchen esta broma que tiene
ver con aquella famosa estatua que hizo Temerani de nuestro libertador.
Humberto Dorado
La estatua de Bolívar en la Plaza de Bolívar, a instancias
del Congreso, miraba hacia el norte, donde estaban algunos almacenes
comerciales, entre ellos el del indio Rodríguez Nieto. Un poeta
anónimo, cuando se giró la estatua mirando hacia el
capitolio, le dejó una pequeña nota al pie del pie.
Ésta decía:
Bolívar
con disimulo
y sin faltarle al respeto,
resolvió voltearle el culo
al indio Rodríguez Nieto
El indio Rodríguez
Nieto se puso furioso y dijo que iba a perseguir hasta el último
rincón del mundo al autor de esa ofensa. Al día siguiente,
el mismo poeta anónimo escribió:
Bolívar
con disipeto
y sin faltarle al resmulo,
resolvió voltearle el Nieto
al indio Rodríguez culo.
Daniel Samper Pizano
Es mucha la poesía patriótica, y curiosamente el Partido
Liberal se ha especializado en las grandes odas a sus mártires.
Por ejemplo, están estas coplillas populares anónimas.
Estoy enfermo y me siento muy mal
y lo que más me duele
es dejar a mi madre
y al gran Partido Liberal.
De luto está la liberal bandera
porque se ha muerto el general
y como si eso
no fuera bastante,
está muy malo el general
Otra mano anónima
fue quizás la que escribió, cuando fue asesinado en
1914 en Bogotá, en el Capitolio, el gran caudillo liberal Rafael
Uribe Uribe, estas rimas forzadas pero sumamente graciosas:
Asesinos Galarza y Carvajal
que matasteis brutalmente a Rafael:
si no hubierais hecho tal
¡cómo estaría de contento en el
Senado él!
Finalmente hubo un liberal, muy conocido, don Jorge Pombo, que sacó
la cara por el Partido Liberal y resolvió desquitarse de los
conservadores con una estrofa de esas punzantes que hacia él,
de tono alacranado. La siguiente se refiere a un combate que se celebró
en el Alto de la Cruz, en una de nuestras guerras civiles, no sé
si la 28 o la 45 o la 73. Lo cierto es que murió allí
un capellán que estaba militando en las filas conservadoras.
El cachiporro de don Jorge Pombo escribió entonces lo que leerá
Humberto
Dorado:
Humberto Dorado
De un balazo
en el testuz
y entre las godas legiones
murió un hijo de Jesús.
Como aquel, murió en la Cruz.
Y también entre ladrones.
Daniel Samper Pizano
En las guerras civiles, mientras los caudillos guerreaban, el pueblo
sufría. El siguiente testimonio poético de sus padecimientos
fue recogido y aportado en 1993 por Guillermo Duque Lleras, que en
paz descanse, a la tertulia bogotana de la Gruta Sintética,
imitación realizada con un siglo de retraso de la famosa Gruta
Simbólica.
Qué cosa tan brutal:
hoy hace un año
mató a mi padrecito
el caballo castaño.
Sólo falta que la yegua castañita
venga de golpe y mate a mi mamita.
También recogió Guillermo Duque Lleras otra coplilla
que habla de una efemérides terrible y justamente muy
oportuna, ahora que se habla en Bogotá de recoger las armas
que circulan por las chiquitecas, viejotecas, madurotecas, etc.
Hoy justamente hizo un mes
que te presté mi revólver.
Quiero que me contestés
si me lo vas a devólver.
De guerra en guerra estamos llegando a la época del Romanticismo
que produjo los más espeluznantes horrores en materia de mala
poesía. Con paciencia y con suerte, es posible descubrir algún
verso que se salva, algún poema incluso memorable de todas
las cascadas, los tequendamas de poesía que se escribieron
en el siglo XIX. De este período es difícil escoger
la mejor peor poesía porque casi toda es supremamente buena
como mala. No podemos sin embargo dejar de rendir un tributo especial
y emocionado a don Rafael Núñez. Afortunadamente fue
presidente como unas doce veces, sino habría escrito más
poesía: nos salvóel poder ejecutivo por una vez en la
historia. De él es ciertamente complicadoseleccionar lo peor,
pero creo que ya se nos anticiparon algunas voces políticas
que escogieron su peor poema como himno nacional. De manera que con
el respeto debido a nuestros símbolos, pero también
con la indignación profunda de lo que allí está
escrito, vamos a referirnos a algunos de esos versos.
Luis Enrique
Nieto
Alfredo Iriarte, leyendo el Himno Nacional, encontró que nuestros
héroes de la Independencia, particularmente los 14 valientes
lanceros, tenían una arma orgánica, muy particular,
que era el mal
aliento.
De Boyacá
en los campos
el genio de la gloria
con cada espiga
un héroe invicto coronó.
Soldados sin coraza
ganaron la victoria
su varonil aliento
de escudo les sirvió.
Daniel Samper
Pizano
Sobra decir que
los calvos tenemos una deuda que no se puede pagar con don Rafael
Núñez, pues nos elevó a la categoría de
símbolo nacional.
La virgen sus
cabellos
arranca en agonía
y de su amor viuda
los cuelga del ciprés.
Lamenta su esperanza
que cubre losa fría
pero glorioso orgullo
circunda su alba tez.
No sé qué quiso decir.
El Romanticismo es básicamente un empujón que le pegó
a la poesía colombiana José Eusebio Caro. Éste
era casado con una señora que se llamaba Blasina. A ella le
hizo el siguiente poema:
¿Quién
es la mujer divina?
¡Blasina!
¿A quien he jurado amar,
Tobar,
con todo mi corazón:
Pinzón.
Y, pues te he entregado el alma,
dame de tu amor la palma,
Blasina Tobar Pinzón.
¡Y de ahí
nació don Miguel Antonio Caro!
Por la misma época en que los colombianos hacíamos estos
desastres, había en España un grupo de lo que ellos
llaman "cachondos", que eran unos poetas sumamente divertidos
que se dedicaban a mamar gallo todo el tiempo. De entre todos ellos,
apareció uno cuya identidad tardó en divulgarse y que
escribió un famosísimo soneto que se titula "Los
animales son madrugadores". Ese soneto llegó por arte
de magia a Colombia y en un momento dado apareció en la mesa
del presidente Belisario Betancur. Betancur lo leyó en un gabinete
de ministros y posteriormente, ante el aplauso de sus ministros, resolvió
decir que era de él. Presionado por la prensa, dijo que no
era él su autor, pero que el poema había sido armado
en uno de esos viejos y famosos cafés bogotanos por un grupo
de poetas. Luego se estableció que nada de eso era verdad.
Después de que el soneto sea leído, les diremos la identidad
comprobada del autor. Con ustedes "Los animales son madrugadores".
Humberto
Dorado
LOS ANIMALES SON MADRUGADORES
Los animales son
madrugadores
- sencilla observación que hace cualquiera-.
Gocen ellos del sol la luz primera
y del alba, los pálidos fulgores.
Despiértense los pájaros cantores,
hijos de la florida primavera,
y vayan muy temprano a la pradera
labriegos, y gañanes, y pastores.
El hombre culto, no; siempre a tal hora
dormido ocupe el lecho todavía,
disfrutando molicie seductora.
Yo sólo con placer madrugaría
por gozar los encantos de una aurora...
que es Aurora González y García.
Daniel Samper
Pizano
La verdadera identidad de la autora era Aurora González y García,
señora soltera y virgen, pero Belisario cometió la travesura
de ponerle "Aurora y González de García",
con lo cual quedó implícito un pequeño adulterio
que es lo que le ha dado realmente picante al poema, cuyo autor verdadero
es Miguel Ramos Carrión, poeta y escritor de guiones de zarzuela
nacido en Zamora, España, en 1848, y muerto en Madrid en 1915.
Digo esto para que después no me nieguen la visa española.
Entre nuestros grandes
poetas humoristas, que los ha habido de verdad, uno que sobresale
no propiamente como poeta sino como presidente es José Manuel
Marroquín. Usted que es de la época de él, ¿qué
nos puede contar, maestro?
Humberto
Dorado
Sí, yo recuerdo a José Manuel, con gran ternura además
porque mientras se debatían serios problemas nacionales, él
se preocupaba por una cosa más duradera y profunda: la ortografía.
En su memorable Perilla hay este famoso poema:
Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que, albando la toca,
las altas suenas campanas,
y que los rebuznos burran
y que los gorjeos pájaran,
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan,
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidos viertas
cual yo lágrimo derramas,
yo, friando de tirito,
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú, en tanto, duerma tranquiles
en tu camada regala,
ingratándote así, burla,
de las amas del que te ansia.
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Oh, persiane un poco la abra,
y suspire los recibos
que este pecho exhalo amanta!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
y que un milicio de músicas
me flauta con su acompaña.
En tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada,
ven y haz miradar tus brillaas
a fin de angustiar mis calmas.
Estas tus arcas son cejos
con que, flechando disparas,
Cupido pecha mi hiero
y ante tus postras me planta;
tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son unas labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla;
tu cisno es como el de un cuelle,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de una anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas.
Así cantaba Calixto
a las ventanas de Carmen,
de Carmen, que, desdeñosa,
ni aun se acuerda de olvidarle.
Daniel Samper Pizano
Por los tiempos de Marroquín y de la Guerra de Los Mil Días,
floreció en Bogotá un pequeño grupo de bohemia
que pasó a la historia, sobre todo a la de la poesía
de humor, porque las cosas que hicieron en materia seria suelen ser
horribles. Ese grupo fue La Gruta Simbólica. Sus integrantes
eran una banda de borrachitos divertidísimos que tocaban tiple,
enamoraban a las coperas y en sus ratos libres escribían versos,
algunos serios y horribles y algunos en broma, estupendos. El experto
en ellos, que fue el Benjamín del grupo, por allá por
1903, es Luis Enrique Nieto.
Luis Enrique Nieto
Voy a leer primero algunos disparates de Jorge Pombo:
Fue Inés la estatua del "no"
Pero al fin de un conde ardiente
Al amor condescendió.
Meses después se notó
Que estaba condescendiente.
....
El ministro de no sé
Juega tresillo conmigo
Y al decirle robe amigo
Me contesta: ya robé.
Jorge Pombo y Clímaco Soto Borda hicieron una pareja literaria
maravillosa: Cástor y Pólux. Este texto fue escrito
por la época en que en Bogotá las mulas tiraban el tranvía:
Que paren las mulas
Gritaba Ana Rosa
Que paren las mulas
En el cambia vías
Y dice un borracho
Con voz cincelosa
Las mulas no paren
No sea mentirosa
No paren las mulas
Que siga el tranvía
Daniel Samper Pizano
Los miembros de La Gruta Simbólica no sólo escribieron
chispazos, como llamaban a sus epigramas, sino que algunos de ellos
hicieron la primera poesía existencial realmente interesante
que hubo en Colombia. Un miembro de la Gruta, Eduardo Ortega, escribió
este pequeño poema que es la entrada del existencialismo a
la poesía colombiana, aunque puede ser también su salida.Dice:
Pienso cuando
estoy fumando
que todos vamos al trote,
que la vida es un chicote
que se nos está acabando.
Si en el momento nefando
Dios me llega a preguntar:
¿quiere usted resucitar?,
le diré echándole el humo:
Mil gracias, Señor, no fumo,
porque acabo de votar.
Un poco anterior a los escritores de la Gruta Simbólica es
el dueño de casa, José Asunción Silva, uno de
los más grandes poetas de Colombia y de América Latina.
Silva sacudió el polvo del Romanticismo y empezó a escribir
una poesía muy distinta, llena de armonías diferentes,
de imágenes que modificaban esos versos yertos que le habían
dejado sus antepasados, pero también escribió líneas
con un humor bastante picante y escéptico. Entre los muchos
versos de "Gotas amargas" hay varios que sobresalen, pero
uno de los más graciosos y de los más existencialistas
es "Zoospermos", que habla del sabio Cornelius Van Kerinken.
Éste, ha venido directamente desde Alemania para leer a ustedes
el poema.
Humberto Dorado
El conocido sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígados y riñones,
abandonado luego
por todos sus amigos
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.
Frente de un microscopio
que le costó un sentido,
obra maestra y única
de un óptico de Londres;
la vista recogida,
temblándole las manos,
ansioso, fijo, inmóvil
reconcentrado y torvo,
como un fantasma pálido
a media voz decía:
" ¡Oh!, mira cómo corren
y bullen y se mueven
y luchan y se agitan
los espermatozoides:
¡Mira! si no estuviera
perdido para siempre:
si huyendo por caminos
que todos no conocen
hubiera al fin logrado
tras múltiples esfuerzos
el convertirse en hombre,
corriéndole los años
hubiera sido un Werther
y tras mil angustias
y gestas y pasiones
se hubiera suicidado
con un Smith y Wesson
ese espermatozoide.
Aquél de
más arriba
que vibra a dos milímetros
del Werther suprimido,
del vidrio junto al borde,
hubiera sido un héroe
de nuestras grandes guerras.
Alguna estatua en bronce
hubiera recordado,
cual vencedor intrépido
y conductor insigne
de tropas y cañones,
y general en Jefe
de todos los ejércitos,
a ese espermatozoide.
Aquél hubiera sido
la Gretchen de algún Fausto;
ése de más arriba
un heredero noble
dueño a los veintiún años
de algún millón de thalers
y un título de conde;
aquél, un usurero;
el otro, un pequeñísimo,
algún poeta lírico;
y el otro, aquél enorme,
un profesor científico
que hubiera escrito un libro
sobre espermatozoides.
Afortunadamente
perdidos para siempre
os agitáis ahora
¡oh puntos que sois hombres!
entre los vidrios gruesos
traslúcidos y diáfanos
del microscopio enorme;
afortunadamente,
zoospermos, en la tierra
no creceréis poblándola
de dichas y de horrores
dentro de diez minutos
todos estaréis muertos,
¡Hola! espermatozoides.
Así el ilustre sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
murió en Leipzig maniático
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.
Daniel Samper Pizano
Es buen momento para pasar de nuevo a la poesía de humor en
España. No tengo asegurada la visa y quisiera recordar que
allí también ha habido grandes poetas, algunos de ellos
tan mamagallistas como don Pedro Muñoz Seca. Don Pedro, un
viejo simpático andaluz, fusilado durante la Guerra Civil Española
por las tropas republicanas, en un momento dado pasó por el
edificio donde había tenido su apartamento
muchos años antes y quería saludar al portero y la portera
que habían sido sus amigos, y se encontró con que éstos
habían muerto. La hija del portero le pidió entonces
un epitafio en verso para colocar en una pequeña placa de los
difuntos en el cementerio. Don Pedro escribió entonces el siguiente
epitafio:
Fue tan grande su bondad,
tal la laboriosidad
y la virtud de los dos,
que están con seguridad
en el Cielo, junto a Dios.
En esa época, sin embargo, todos los epitafios tenían
que pasar a la Diócesis de Madrid y obtener el visto bueno
del Obispo. Cuando éste leyó que el epitafio decía
que los dos porteros estaban en el cielo, les dijo: "Perdónenme.
Esto es un pecado de presunción. No puede ser así, hay
que redactarlo de nuevo". Pedro
corrigió el epitafio y escribió:
Fueron muy juntos
los dos,
el uno del otro en pos,
donde va siempre el que muere...
Pero no están junto a Dios
porque el Obispo no quiere.
El Obispo se molestó de nuevo: "No. El problema no es
la Diócesis de Madrid, el problema es que sólo la Divina
Providencia sabe si están juntos o no. No es un problema del
Obispo". Y rechazó también el epitafio, y por tercera
vez llegó la hija de los porteros a don Pedro a solicitarle
que modificara nuevamente la leyenda. Y este fue el tercer epitafio
que escribió don Pedro:
Flotando sus almas van
por el éter, débilmente,
sin saber qué es lo que harán,
porque desgraciadamente
ni Dios sabe dónde están.
Sobra decir que el epitafio fue también rechazado por la Diócesis.
Y llegamos al siglo XX, donde aparecen
varios de nuestros más interesantes poetas. Uno de ellos es
el cartagenero Luis Carlos López, el famoso tuerto, que demostró
cómo la poesía de humor no sólo puede ser muy
divertida sino que está muy cerca a la melancolía y
la ternura, y muy cerca, más que otrapoesía, a la verdad.
Tarde de verano
La sombra que hace un remanso
Sobre la plaza rural
Convida para el descanso
Sedante, dominical.
Canijo, cuello de ganso,
Cruza leyendo un misal,
Dueño absoluto del manso
Pueblo intonso, pueblo asnal.
Ciñendo rica sotana de paño
le importa un higo la miseria
del redil y yo desde mi ventana
limpiando un fusil me digo:
¿qué hago con este fusil?
Por la misma época de Luis Carlos López floreció
en Bogotá un boyacense que se llamaba el Jetón Ferro,
que tiene versos muy divertidos y salidas muy interesantes ante problemas
de difícil solución, como el de las palabras sin rima.
Hay en español unas pocas palabras sin rima; veamos qué
versos son capaces de componer los poetas con una palabra a la que
no se le conoce rima. Una de esas palabras es indio, por ejemplo.
Esto cuando lo solucionó fácilmente un poeta de la zona
cafetera:
En las montañas del Quindío,
por no decir del Quindio,
yo me encontré con un indio
que estaba muerto de frío.
Más difícil es la palabra "lámpara",
que no tiene rima. Este problema se lo plantearon a don Joaquín
Calvo Sotelo, un mamagallista español, y produjo la siguiente
solución:
El panadero, debajo de la lámpara,
la harina amasa con tacto y
frenesí.
Y en el horno dorado saca el
panpara
ti.
La solución del Jetón Ferro fue mucho mejor. Éste
ofreció el siguiente remedio al problema de falta de rima
para la palabra lámpara.
En el salón, una lámpara.
En la victrola hay un disco.
Y un lego que pide pan. para
los hijos de San Francisco.
Al Jetón Ferro, que era muy gracioso y divertido, gran repentista,
se le solicitaba con frecuencia que en los
almuerzos, las comidas, las fiestas, los bautizos, los matrimonios,
dijera alguna cosa graciosa. Y un día se aburrió de
que le pidieran que perorara: "Peróreme, Jetón",
le pedían, y él decía alguna cosita. Y un día
se paró y dijo:
Piden que perore ahora
el Jetón Ferro, o sea, yo.
El Jetón Ferro perora,
Perora, pero’ ra no.
Les cuento un chisme: estos versitos se los aprendió Joan Manuel
Serrat y cuando le piden que hable con mucha frecuencia suelta el
verso del Jetón y sale del problema. Sin darle crédito
al Jetón.
El experto en Borges, el doctor Luis Enrique Nieto, nos va a contar
que también el poeta argentino era aficionado a la poesía
de humor, y como prueba, tiene algunos pequeños versos.
Luis Enrique Nieto
Borges decía que alguien decía que la poesía
es la emoción recordada en la serenidad, y realmente qué
mejor emoción que la del humor, porque éste está
muy cercano al amor. Quien no se ríe no ama , y quien no ama
no se ríe. En algún momento Borges decía que
"El Golem" era el mejor poema que él había
escrito,
si su vanidad no lo engañaba, y que Bioy Casares le había
dicho que eso era así porque unía lo patético
y lo humorístico. "El Golem" es ese poema que relata
la leyenda judía, sobre un rabino en Praga que crea un hombre
con la palabra divina; es la misma historia del aprendiz de brujo,
de Pinocho si se quiere. Les voy a
leer un fragmento del poema.
El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.
El rabí le explicaba el universo
Esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.
Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.
Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.
Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino).
Hubo una sonada polémica hace varias décadas entre los
poetas de Piedra y Cielo, Eduardo Carranza, Jorge Rojas, Aurelio Arturo
seguramente también, Darío Samper, Arturo Camacho Ramírez
y León de Greiff. De Greiff se dedicó a hurgarles el
orgullo de poetas y lo hizo de una manera sumamente cruel, con un
soneto que a los piedracielistas los hirió mucho porque no
sólo los ofendía a ellos sino también a Juan
Ramón Jiménez, el inspirador de su movimiento y del
nombre de su movimiento. El poema dice:
Luis Enrique Nieto
¡Abur! ¡Agur! Narcisos de hojalata,
Juan Ramonetes de algodón y cera.
" ¿Cómo era, Dios mío, cómo era?".
¿Cómo sería diablos, esa chata?
¿Cómo sería? Imagen, si barata,
para la pentadáctila manera
de amar de los narcisos de la huera
pasión pueril que en vivo nos la
cata.
¡Abur¡ ¡Agur¡ ¡Narcisos poetillos
de aguachirle, aguasosa y
aguatibia!
Idos a balbucir de esos de Libia
yermos de arena y cielo, Edén de
grillos.
La de Cambronne os perdoné,
parola:
más podeísla gustar con Coca-Cola.
Daniel Samper Pizano
Cuando reaccionaron
los poetas de Piedra y Cielo contra esto que era una ofensa, De Greiff
salió entonces con un nuevo soneto en que no pedía perdón;
al contrario, lo que hacia era restregar un poco más la sal
en la herida.
Luis Enrique Nieto
No os calentéis por esa broma tonta,
líricos jovenetos: por Apolo
- o quier por Juan Ramón-, juroos que solo
quise me divertir. ¡El rayo apronta
Zeis cronida, que anclará en mi chonta
glabra! Zeus, o quier otro pipiolo;
de terror no mi faz desarrebolo:
diré -con quien lo dijo- "tanto monra".
Dueño yo soy de hacer lo que me pete
con mi "lira" (o guitarra o sacabuche)
mi verbal secundando contrapunto.
No os calentéis. Setenta veces siete
voy a insistir: no se oiga o sí se escuche
mi voz, y os guste o detestéila.
Punto.
Daniel Samper Pizano
No siempre la culpa de los malos versos es de los poetas; a menudo
ocurre que se trata de una errata o erratón, como decía
Neruda. Yo recuerdo el caso de Manuel Altolaguirre, gran poeta español
que vivió mucho tiempo en La Habana, donde fue maestro y editor.
En alguna ocasión editó un pésimo poemario de
un señor que le pagó una plata para que lo editara.
Le entregaron el primer ejemplar al poetastro y se apareció
a medianoche en la casa de Altolaguirre, enardecido e indignado, porque
le habían dañado el mejor de sus poemas: "Mire
usted, este es el gran poema de mi libro, que termina diciendo ‘yo
llevo un fuego atroz que me devora’. Lo cambiaron y ahora dice:
‘yo llevo un fuego atrás que me devora’".
Altolaguirre le dijo: "usted tiene toda la razón; que
le devuelvan el dinero". Y salieron a la medianoche en una canoa
y tiraron toda la edición en alta mar.
Sobre erratas y erratones y errores tipográficos, les hablará
ahora Humberto Dorado.
Humberto
Dorado
Don Luis Donoso tiene la siguiente queja en lo que se refiere a los
cajistas de las tipografías:
Alguna vez mi
musa le compuso
a cierta dama de gitanos ojos
un fino canto de belleza al uso
y donde puse con amor profuso
todo al través de sus antojos.
Cierto cajista despiadado puso
Miras todo al través de sus
anteojos.
A otra dama de cuerpo alucinante
ante cuya belleza yo me postro
lancé también esta expresión
galante:
tú tienes de las sílfides el rostro
y en tus ojos oficia un hierofante.
Y el cajista, por cierto un poetastro,
así varió la estrofa emocionante:
tú tienes de la sífiles el rastro
y en tus ojos oficia un elefante.
Daniel Samper Pizano
El más grande parodista que ha dado la poesía de humor
colombiana es sin duda Hernando Martínez, "Martinón,
del cual el doctor Pedro Alejo Gómez nos quiere leer algo.
Pedro Alejo Gómez
El poema que voy a leer nunca fue publicado por Hernando Martínez
en libro. Su viuda lo encontró en un fólder, con anotaciones
y correcciones de su autor, publicándolo luego póstumamente.
ALTO AMOR
Alto amor en el cielo, alta doncella
arrebatada al comenzar el día;
mía, y del viento que la conocía,
vecina de la nube y de las estrella.
¡Qué temprano el quejido de su
huella
cada mañana al aire se rendía!
¡Cómo, de tarde, el campo se
encendía
todo él dorado en la esperanza de
ella!
Sobre el monte y el mar, nunca la
rosa
de los vientos más alto consintiera
tacto de más errátil mariposa.
Me la robó la brisa bucanera,
mi alto amor. Se llamaba Luz
Velosa;
trabajaba en un jet de cabinera.
Daniel Samper Pizano
Para terminar, vamos a leer "Los gozos para la novena de José
Gregorio Hernández", de Hernando Martínez, Martinón.
A todos los aquí presentes que participen en el rezo, se les
dará cierta indulgencia. Voy a rogarle a todos los concurrentes
que repitan, cuando el oficiante, el maestro Dorado lo diga, los dos
siguientes versos: "Demos gracias, gracias muchas, al doctor
José Gregorio".
Humberto
Dorado
GOZO PARA
LA NOVENA DE JOSE GREGORIO HERNÁNDEZ
Por servir a los dolientes
de este mundo transitorio
nuestro Siervo y sabio y santo
que es en todo especialista
a ejercer la medicina
se salió del Purgatorio.
Por acción tan nunca vista,
proceder tan meritorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.
Con alcohol y mertiolate
y ningún otro accesorio
cada viernes por la noche
este Siervo opera a tientas
sin mover a los pacientes
de su cama y dormitorio.
Por actuar sin herramientas
con éxito tan notorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.
Una noche en que se vino
sin mirar el directorio
operó un vecino sano
que no había tenido cita,
pero todo al fin y al cabo
resultó satisfactorio.
Por atención tan gratuita,
sin el pago obligatorio,
demos gracias, gracias muchas
al doctor José Gregorio.
Amén.
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