Regreso al menú principal
 

Poemas de Maruja Vieira
 
-

 

(Manizales en 1922). Académica de la Lengua, de número en Colombia y correspondiente hispanoamericana de la Real Academia Española. Poeta, periodista y catedrática, ha publicado diez libros de poesía.
Su trayectoria como catedrática de Literatura, Periodismo Cultural y Relaciones Públicas la llevó a varias universidades colombianas, entre las que se cuentan la Universidad Central y la Universidad de la Sabana.

Sus méritos literarios y académicos la hicieron merecedora de la Gran Orden de la Cultura del Ministerio de Cultura de Colombia, la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación Nacional y la Medalla Honor al Mérito Artístico de Bogotá D. C. Le fue concedida por Chile la Orden Gabriela Mistral, y el departamento de Caldas y su ciudad natal la condecoraron recientemente con la Orden Aquilino Villegas y la Cruz de Manizales.
Durante más de diez años fue Secretaria General del P.E.N. Club, capítulo de Colombia, y representó a su país en importantes certámenes internacionales.
Su poesía ha sido traducida al inglés, al francés, al griego, al húngaro y al gallego.
Su trayectoria literaria y profesional y su defensa de los derechos de la mujer la hicieron merecedora en 2004 del premio de la Fundación Mujeres del Éxito en la categoría de Artes y Letras.
Su obra se encuentra compilada hasta el momento en los siguientes libros: "Campanario de lluvia" (1947) , "Los poemas de enero" (1951), "Poesía" (1951), "Palabras de la ausencia" (1953), "Clave mínima" (1965), "Mis propias palabras" (1986), "Tiempo de vivir" (1992), "Edición conmemorativa" (1997), "Sombra del amor" (1998), "Los nombres de la ausencia" (2006) y "Mis propias palabras" (antología) (2.006)

Raiz Eterna

Tú eres más que un rostro,
más que un hermoso cuerpo.

Eres aquel murmullo del río entre la lluvia,
aquella forma vaga del monte tras la niebla.

Profundamente asidos al trémulo paisaje
del sitio de la vida donde habita el recuerdo.

Tú eres más que un nombre.
Más que un paso en la tierra.

Te cerca un bosque denso, de misteriosos árboles.
con pájaros errantes y canciones sin término.

Te guarda entre sus ramas de música, te encierra
lejos de la ceniza destructora del tiempo.

En ti el amor humano, de raíces eternas,
me ha entregado su clave profunda y verdadera.

Breve poema del encuentro

Me detengo a la orilla de la tarde
y busco las palabras olvidadas.
Los antiguos colores de la tierra,
la huella luminosa de los árboles.

Estás aquí. Sonríes a mi lado
bajo la rama azul que se deshace
en un pequeño cielo caminante.
Otra rama -de oro- está en mi mano.

Hablo contigo como siempre. Cálidas,
amorosas, las sílabas desgranan
un lento surtidor  de agua tranquila
sobre el silencio de la piedra blanca.

Campanario de lluvia    

Te buscaba en la sombra. Lentamente surgía
tu mirada lejana, leve flor de horizontes.
Era clara, serena....Con amor la sentía
transitar el camino de mis ojos insomnes.

No fue un eco ni un sueño. Fue la brisa en al árbol
que me trajo tu acento con perfume de savia
y creció por mis venas y se fue deslizando
con temblor de caricias al llegar a mis manos.

Nada más....en la torre desgranó la campana
un rosario de tiempo claro, fino y distante.
Como niebla de aroma se quedó entre mis labios
la dulzura imposible de una frase: te amo.

Clave mínima

Déjame tu recuerdo, el de esta hora.
No importa que te vayas.
Déjame este recuerdo
de la última hora del alba.

Estaba azul el monte esa mañana
azul. Eras hermoso
y yo te amaba.

 

Luz de tu presencia

¿Tú venías buscándome desde playas y sierras?
¿Venías presintiéndome por todos los caminos?
¿Escuchabas mi voz en los ecos del viento
y tocabas mis manos en el agua del río?

Me hallaste en una tarde de soledad y música.
Suavemente llegabas con tu amor a mi vida.
Al fondo las montañas heridas por la lluvia
Y en medio de los muros la lámpara encendida.

Yo entendí tu presencia porque un fuego de angustia
destructor y quemante se apagó entre mis venas.
Porque el agua invasora de una inmensa amargura
desplegó hacia el olvido sus oscuras mareas.

Te di mi lejanía de bruma y de silencio
-la tienes en tus manos como una flor de sombra-,
en cambio tú me has dado tu claridad sonora
que resucita muros en mis ciudades rotas.

Inicio |¿Quiénes somos? | La Casa | José Asunción Silva | Biblioteca | Fonoteca | Videoteca
| Archivo fotográfico | Librería | Poesía a la carta | Talleres presenciales | Auditorio | Visitas guiadas | Programación | Concursos de poesía en lengua castellana | Escríbanos

 
© 2001 Casa de Poesía Silva
Calle 14 No. 3-41 Teléfono 286 5710
Librería: teléfono 286 4414 - Fax
281 7184
Bogotá - Colombia
casadepoesiasilva@casadepoesiasilva.com
Todos los derechos reservados

Conózcanos