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Regreso a poesía a la carta
 
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Piedad Bonnett

 

Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia). Es autora de los libros de poesía "De círculo y ceniza" (mención de honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz, 1989), "Nadie en casa" (1994), "El hilo de los días" (Premio de Poesía Nacional de Colcultura, 1994), "Ese animal triste" (1996). Es profesora de literatura en la facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes.

 

 

DE CÍRCULO Y CENIZA


Tu boca viene a mí, solo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi noche de círculo y ceniza.


Piedad Bonnett

 

AHORA

Me has enseñado a respirar
Juan Gelman

Porque ahora paso mi mano sobe el envés de las hojas y sé leer su alfabeto
y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz que despierta

porque mi cuerpo comienza ahora en ti y acaba más allá de la lluvia
donde alcanzan tus brazos y el miedo acuartelado no vigila

y sé llamar las cosas
de modo que éstas salten se desnuden
y todo sea reciente
para mis ojos que aman en tus ojos

porque en mi llanto crecen blandas plantas carnívoras
y mi sangre palpita como una iguana abierta

porque ahora mi cuerpo recupera sus partes
y nace una piel nueva que derrota el verano

porque me has enseñado a respirar.

Piedad Bonnett

NOVIEMBRE

Y llegaron las lluvias en noviembre
y con las lluvias las glicinas malva
florecieron mi patio,
y puntuales, dorados y zumbones
vinieron a golpear en mis cristales
los cucarrones.

En noviembre
tu nombre, de repente, fue el nombre de los días,
y la humedad del aire mi deseo
y tu lengua
un reciente calor entre los nidos.

Y fue para mi sed fiesta la lluvia,
y las glicinas malva para mis brumas
soles perdidos,
y los torpes insectos contra mi puerta
una gozosa orquesta para mis días.

Piedad Bonnett

 

A LO LEJOS

No insistas. Alguien allá a lo lejos está matando el sueño
Alguien destaza el corazón del tiempo.
Alguien allá a lo lejos acaba con él mismo.

Piedad Bonnett

 

NOCTURNOS

I

V de volar
de ver
vértice
vórtice
lugar para nacer
nódulo ciego.
Como dos altas cejas sobre un mundo de asombros
como las manecillas
marcan las once y cinco en el reloj
como dos piernas que se van abriendo
y allí la rosa del amor. Bisagra
ojo y herida.
Puerta que abre sus alas en mitad de la noche
¿y quién
quién viene?

II
Duermes
respiras como un niño
pulsa tu sangre el tiempo en otro espacio
más allá de mi abrazo.
En mi oído nocturno
el pequeño animal gime gozoso
y eres final y mío
Música del amor en mi desierto
asma de los deseos
cordadura.

III
Otro vendrá. Ocupará tu lugar se beberá tu aire
tomará posesión de mi cadáver.

Piedad Bonnett

 
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