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... MÁS POESIA COLOMBIANA
(Busque por apellido)
A
JOSE MANUEL ARANGO (Medellín, Colombia
1937-2002).
Libros: "Este lugar de la noche" (1973), "Cantiga"
(1987), "Poemas escogidos" (1988), "Poemas"
(1991) y "Montañas" (1995).
O como dos
que hablan después del amor
todavía desnudos
tendidos de espaldas
fumando y hablan
de silencio en silencio
y la voz es sosegada después del amor
y ya sin premura
y ella se
incorpora
y pone el codo en la almohada
y pone la mejilla en la palma
y él
ve su risa rápida y tranquila
su risa
y el temblor de sus pechos.
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JOTAMARIO ARBELAEZ
(Cali, Colombia 1940).
Ingreso al Nadaismo en 1959, siendo uno de sus poetas más
irreverentes.
Libros "El profeta en su casa", "Mi reino por este
mundo", (1980). "La casa de memoria" (1995).
No hay día que
no traiga
como un fatídico cartero
noticias acerca de la muerte
de algún amigo de la infancia.
No es que estemos muy viejos
ni ha estallado la guerra.
No hay epidemia declarada
ni militamos en la mafia.
Unos adquieren cáncer temprano,
a otros el corazón se los lleva,
de vez en cuando algún suicidio
o un estrellón en la carretera.
Se encuentra uno en los sepelios
y los rescata del olvido
condiscípulos ventripotentes
ya con tarjeta de abogados.
Y la próxima vez que los ves
es en la misma funeraria
con cara de pocos amigos
nadando en flores.
Un día de estos yo seré la noticia
y los niños de entonces
se conmoverán en sus escritorios
por mi desaparición prematura.
Nada tengo contra la muerte.
Pero me hubiera gustado vivir
la promesa de un paraíso
donde el amor fuera posible
sin la espina de su corona.
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OSCAR
ARCOS PALMA. (Pasto, 1957)
Libro publicado: Violante (2002)
SALUDO
CON NIEBLA
Le regalo, querida
Violante
estas anebladas montañas de Oriente.
Obsequio digno de diosa
de inimaginables grises
verdes vivos y apocados
y ladrillos emparentados con el ocre
que los hombres hicieron surgir
desde tiempos sin memoria
del barro cocido a temperaturas de Averno.
No debería despreciar estas magníficas
montañas.
Me dirá: "¿Qué hago con
semejante regalo?
¿Dónde guardarlo, si en mi aposento
no hay cabida para enormes cachivaches?"
Pero será una broma en su boca
solo por contrariarme unos instantes.
TRÍPODE
En la carrera,
el pugilato, el disco
y otros juegos de la Grecia antigua
los trípodes fueron magníficos premios
que acreditaron probados guerreros.
De nobles metales
portaron perfumados pebeteros
y agradaron la intimidad de los recintos.
Algo de trípode
tienen ciertos ornamentos
de templos cristianos,
sobre ellos se encienden cirios
significan promesas, gracias y ruegos
y otras cosas del espíritu
como el sentimiento de la adoración.
Poco ortodoxo,
es cierto, pero esos significados
vienen bien a este pequeño trípode.
He atrapado un fuego verde para usted, señora
mía,
reposa en vasija de cristal, inmóvil y expectante
guarda -¡Oh prodigio¡- esencias secretas
y dulces
que héroe alguno pudiera ofrecer a su amada.
Ruego a mis dioses
que este fuego impregne el aire
que circunda a mi señora, lo conmino a despertar
a envolverla en su hálito y prenderla.
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B
ROMULO BUSTOS (Santa Catalina de Alejandría,
Bolívar, Colombia, 1954).
Libros: "El oscuro sello de Dios" (1988), "Lunación
de amor" (1990), "Antología de poetas costeños"
(1993), "En el traspatio del cielo" (1993), "La
estación de la sed" (1998).
Elegir con
cuidado un punto del aire
Cubrirlo con el cuenco de ambas manos
Arrullarlo
Irlo puliendo en su silencio
Piensa en Dios cuando construyó
su primer caracol o su primer huevo
Acerca el oído para escuchar cómo late
Agítalo para ver si responde
Si no puedes con la curiosidad
haz un huequito para mirarlo adentro
Nada verás. Nada escucharás
Has construido un buen vacío
Ponlo sobre tu corazón y aguarda confiado
el paso de los años.
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JORGE BUSTAMANTE
GARCIA (Zipaquirá, Colombia,1951).
Libros: "Invención del viaje" (1986), "El
desorden del viento (1989), El canto del mentiroso (1994), "El
caos de las cosas perfectas (1996)
Esta es
la casa. Las ventanas abiertas
dejan caer la luz y una frágil
penumbra se esconde en los rincones.
Suaves olores deambulan por los corredores:
eucaliptos, sauce, yerbabuena,
hojas de albahaca, almendros, pinos,
arepa dorada al fuego.
Parece ser la infancia.
Paredes amarillas y un patio de baldosas
grises son el pequeño escenario
de nuestros juegos. Sobre el tejado
se paran los pájaros y los gallinazos.
Un hombre de cabellos blancos
nos mira desde la puerta.
Una mujer hermosa nos sirve puntual
el chocolate de las cinco.
Esta es la casa. La puerta
de la calle está abierta
y una llovizna empaña el paisaje.
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C
NORA CARBONELL.
(Barranquilla, 1953)
Libros publicados: Voz de Ausencia (1.983); Horas del Asedio
(1.990); 13 Poemas y Medio (1.998); Del color de la errancia
(2006)
En
Granada, la luna
enciende temprano
los naranjales
de la Alhambra.
Invisible, Federico
deambula
por las callejuelas de la morería,
y en las cuevas del Sacromonte
los gitanos taconean
sobre el tablao de la noche.
Nosotros, invadidos por
la embriaguez de los viajeros,
también vagamos
insomnes y delirantes
por las orillas del Darro,
ilesos caminamos
entre el fuego de las luciérnagas.
Cierro
los ojos y regreso a Lisboa.
Inmóviles, los navegantes
vigilan el infinito.
Los blancos mástiles
cruzan la niebla antigua del puerto.
El lento ferry sesga el agua dócil
de invierno.
Margot se busca
en el mapa humedecido por la lluvia
(ella buscaba un recuerdo
que se negaba a abandonar).
Aquel desconocido,
manos fuertes, pulsera de plata
nos lleva hasta el fado, señor musical
de la nostalgia.
En el bar, los marineros hablan
en babélico rumor
y la seducción persigue
las hambrientas soledades.
Madrugada en Lisboa.
Cómo escucho nuestras pisadas
sobre las piedras de la plaza
y la voz grabada de Amalia Rodríguez
tan vívida, como el filo de luz
que roza mis ojos y me hace despertar.
LUZ HELENA CORDERO
(Bucaramanga, Colombia 1961
Libros: "Óyeme con los ojos" (1996), "Cielo
ausente" (2001).
Los
fantasmas nacen desnudos, como sus dueños,
pero luego se visten con ropas color atardecer
en los ojos de la muchacha que tiembla.
Son títeres que armamos en la infancia,
pedazos de piel, retazos de voces,
crecen como lama detrás de la frente
y nunca nos abandonan.
Son tan personales como la voz o la memoria.
Nadie ha visto un fantasma que no le pertenezca,
que no ame como a sus ojos cerrados ante el espejo.
Los fantasmas tienen nombre y apellido,
son ciudadanos dentro de nuestros huesos.
Claro que existen. Tienen el rostro de tu miedo.
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ANDREA COTE BOTERO
(Barrancabermeja, Colombia, 1981).
Libro de poemas: "Puerto
calcinado", publicado por la Editorial de la Universidad
Externado de Colombia en la colección Un libro por
un centavo .
Si supieras
que afuera de la casa,
atado a la orilla del puerto quebrado,
hay un río quemante
como las aceras.
Que cuando
toca la tierra
es como un desierto al derrumbarse
y trae hierba encendida
para que ascienda por las paredes,
aunque te des a creer
que el muro perturbado por las enredaderas
es milagro de la humedad
y no de la ceniza del agua.
Si supieras
que el río no es de agua
y no trae barcos
ni maderos,
sólo pequeñas algas
crecidas en el pecho
de hombres dormidos.
Si supieras
que ese río corre
y que es como nosotros
o como todo lo que tarde o temprano
tiene que hundirse en la tierra.
Tú
no sabes,
pero yo alguna vez lo he visto
hace parte de las cosas
que cuando se están yendo
parece que se quedan.
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RAMON COTE BARAIBAR
(Cúcuta, Colombia, 1963).
Libros: "Poemas para una fosa común" (1984),
"El confuso trazado de las fundaciones" (1991), "Informe
sobre el estado de los trenes en la antigua estación de
Delicias" (1992), "Diez de ultramar" (1992); "Botella
de papel" (1999), "Páginas de enmedio" (2002),
"Colección privada" (2003).
Al sur de la India,
en Colomboa, capital de Ceilán,
en el suburbio de Wellawatha
un hombre;
es extranjero y por lo tanto
acepta su condición y es tratado como tal.
La soledad sale a cumplir su ronda:
vigila el nervioso cordón de las hormigas,
cuenta los anillos de la serpiente
que resbala de una rama a otra
hasta sumergirse en el agua sigilosa.
Acecha, va de casa en casa
precipitando su voz por el espacio,
acosando esa sonata para violín y piano;
es celosa la soledad y monta guardia
con su cuchillo verde a la altura del pecho;
en la mesa, cubierta por trámites de aduana,
cartas sin abrir, entre "el mar se ha puesto a golpear
por años"
y "se trata de una súbita estación"
busca algo que en realidad le corresponde.
En el suburbio de Wellawatha; un hombre
cede su corazón a la maleza. La tierra
tan redonda, tan ocupada en sus asuntos, y pensar
que acá, en la isla de Ceilán, un hombre
socava la razón, la vocación de su tristeza;
ahora otro verde, el de la selva oriental
se sienta a la mesa, se mete en las venas
como después la fiebre, el opio,
el monzón de mayo, "las enfermedades de mi casa".
Un hombre, notablemente desconocido
como los ríos de pocos nombres,
suda su soledad
y desde su catre de soldado mira la ventana;
dos grandes estrellas, en la amplia noche desolada
toman volumen
como los pezones de una mujer inalcanzable.
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JOSÉ
MANUEL CRESPO. (Ciénaga, Magdalena, 1942).
Libros publicados: Sinfonía vertical (1963), Adoración
del fuego (1973), Talud (1976) y Ulises, hombre solo (2004).
La conclusión
Toda la realidad
me pertenece
Sé que la nada no existe y por eso es tan fuerte
No tengo más fortuna que un incansable descontento
Sé que el mundo es un hueso de tuétanos
amargos
Me gustan las estrellas porque revelan cierto desamparo
Sueño en los grandes ventisqueros
A veces quisiera ser un oso blanco
Hallo una extraña lógica en los cuentos
de hadas
(Los ángeles a pie por las alturas
El viaje de un velero fantasma en su botella)
Me encuentro cómodo en el infinito
También me agrada tu pequeño mundo
Siento que los abismos y la noche me llaman
Sé que el viento es el alma de los bosques
Yo siempre estoy hablando de lo mismo: la vida
Pido a Dios que me abra las puertas del lenguaje
Me agito cuando suena toda la noche el viento
A veces temo que me lleve el diablo
Mi anhelo es liberarme del peso del tiempo
Espero que algún día mereceré
la dicha
Creo en la poesía porque en ella puedo encontrarme
y perderme
No soy un eco: quiero morir por realidades.
Herido
Como si fuera
el ansia
del ciervo que suspira,
el último, el latido
más hondo de la vida.
La brisa le susurra
y el desterrado siente
que un silbo de oro quema
la tierra en la que duerme.
Oh noche, noche
antigua:
¿qué es ese viento rojo?
¿Qué es ese sol profundo
que lo traspasa todo?
Inquieto y dolorido
el corazón percibe
tu sombra que desvela
misterios y raíces.
Para decir quién
eres,
luz de luz en el alma,
por la fe o por el fuego
tú me darás palabras.
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D
OSCAR DELGADO.
(Santa Ana, Magdalena, 1910-1937)
Libro publicado: Campanas encendidas (1987)
Breves
canciones de antes
Yo
vi crecer tu nombre
como una flor de ausencia y de silencio
bajo la madrugada de tus ojos.
(Yo
vi crecer tu nombre...)
Los
espejos nocturnos del silencio
cantan su líquida caligrafía,
y el hilo trágico de la distancia
va enhebrando sus gotas,
lloradas al amparo
de un recuerdo solar donde diciembre
abre sus abanicos
de pájaros azules.
Yo
vi crecer tu nombre
como una flor de ausencia y de silencio
bajo la madrugada de tus ojos.
Abramos
la ventana de tu ausencia.
Y
la brisa miriágona de un sueño
se plegará a la forma
celeste de los días
que me vieron sorber en tus cabellos
el perfume del sol.
Abramos
la ventana de tu ausencia.
Y
hacia la lontananza de tu nombre
como un ritmo de nubes
partirán
los pájaros alegres de la infancia
tras el acorde azul de tus pupilas.
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MEIRA
DELMAR.
(Olga Chams Eljach, Barranquilla 1922-2009)
Libros publicados: Alba de olvido (1942); Sitio de amor (1944);
Verdad del sueño (1946); Secreta isla (1951); Reencuentro
(1981); Laúd memorioso (1995); Alguien pasa (1998).
No es
de ahora este amor.
No es
en nosotros
donde empieza a sentirse enamorado
este amor por amor, que nada espera.
Este vago misterio que nos vuelve
habitantes de niebla entre los otros.
Este desposeído
amor, sin tardes que nos miren juntos
a través de los trigos derramados
como un viento de oro por la tierra;
este extraño
amor,
de frío y llama,
de nieve y sol, que nos tomó la vida,
aleve, sigiloso, a espaldas nuestras,
en tanto que tú y yo, los distraídos,
mirábamos pasar nubes y rosas
en el torrente azul de la mañana.
No es
de ahora. No.
De lejos viene
-de un silencio de siglos,
de un instante
en que tuvimos otro nombre y otra
sangre fugaz nos inundó las venas-,
este amor por amor,
este sollozo
donde estamos perdidos en querernos
como en un laberinto iluminado.
La muerte
no es quedarme
con las manos ancladas
como barcos inútiles
a mis propias orillas,
ni tener en los ojos,
tras la sombra del párpado,
el último paisaje
hundiéndose en sí mismo.
La muerte
no es sentirme
fija en la tierra oscura
mientras mueve la noche
su gajo de luceros,
y mueve el mar profundo
las naves y los peces,
y el viento mueve estíos,
otoños, primaveras.
Decir
tu nombre una
y una vez en la niebla
sin que tornes el rostro
a mi rostro, es la muerte.
Y estar
de ti lejana
cuando dices: "La tarde
vuela sobre las rosas
como un ala de oro".
La muerte
es ir borrando
caminos de regreso
y llegar con mis lágrimas
a un país sin nosotros,
y es saber que pregunta
mi corazón en vano,
ya para siempre en vano,
por tu melancolía.
Otra cosa es la muerte.
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RENATA DURAN -María
Víctoria Durán Restrepo- (Bogotá,
Colombia 1950).
Libros: "Muñeca rota" (1981), "Oculta
ceremonia" (1985), "Sombras sonoras" (1986), "Poemas
escogidos" (1986).
Hablaban
de derrotas
de soles cortados
de naufragios
venían a hablar
mil lenguas.
Del carbón
y de la lava
se quitaron la piel.
Ungieron
en aceite
mis manos
en mis ojos
desgajaron
toda la luz
del mundo.
Tomaron mi cabeza
quebrada
la izaron
en un asta
febril
y cantaron por fin
en mi garganta.
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RAFAEL DEL CASTILLO
(Tunja, Colombia, 1962).
Director del Festival Internacional de Poesía de Bogotá.
Libros: "Canción desnuda" (1989), "En el
ojo del silencio" (1990), "Entre la oscuridad y la palabra"
(1992), "Animal baldío (1998), "Rostros de la
palabra" -antología de poesía colombiana- (1990).
Ya que una
escalera es la metáfora de un puente
y viceversa
ya que las cosas son o no son;
ya que por lo general todo está en perfecto
Orden;
ya que el enfermo se mejora o muere
y santas pascuas;
ya que la noche y en la otra cara
cruz;
ya que esto o aquello
viene siendo necesario detener el paso para puntualizar:
¿Quién
tiene derecho a construir nuevas metáforas
quién a esgrimir aguas tibias o dudas
quién a meterse a médico de muertos
quién a permanecer enfermo un día más
quién a dormir de largo en largo
y despertar de pronto en medio de fantasmas y oscuras transacciones
quién a revolver las aguas en busca de sirenas
quién a amar perdidamente a una
quién a dejarla de amar
y así saltar la cuerda para ir en medio de los cerdos
o los ángeles
quién a perder la fe
quién a adoptarla
quién a encender un cigarrillo para después salir
volando
por la primera ventana que encuentre a mano
quién a "almorzar desnudo"
quién a ir y volver
quién a tener deudas y acreedores que le persigan por
tierra, mar y aire
y aún en sueños
quién a llamarse rafael del castilo
o a escribir poemas sentado sobre un pedacito de música
mientras ella prepara café en la cocina
o se desnuda desganadamente y fluye
y llora para adentro
quién a decir que ha escrito este poema?
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E
EDUARDO ESCOBAR
(Envigado, Antioquia, Colombia 1943)
Formó parte del Nadaísmo. Libros: "Invención
de la uva" (1966), "Monólogos de Noé"
(1967), "Del embrión a la embriaguez" (1969),
"Buenos días noche" (1973), "Confesión
mínima" (1973), "Escribano del agua" (1986),"
Antología poética" (1989), "Cucarachas
en la cabeza" (1992).
CUCARACHAS
EN LA CABEZA
(Fragmentos)
En el radiorreloj
japonés sobre la mesa de noche
han establecido algunas cucarachas enanas una colonia
Herméticas y discretas a su manera
-cuando quiero sorprenderlas
o contemplarlas-
escapan hábilmente como ladronas al cartón del
parlante
-su cautela supera su mutismo-
y misteriosas hasta cierto punto -solo dejan sus huecos
y cuando decido olvidarlas.
mientras
duermo calibran mis fantasmas
interpretan mis pesadillas según la norma freudiana
Y cuando leo miran por sobre el hombro lo que leo
con un insoportable talante crítico.
Estas
espías dotadas de hipersensibles antenas
inquietas
con curiosidad casi científica me interpelan
Se fuman mis cigarrillos
Siestean en mis manzanas como si fueran paraísos
Muerden mis chocolares Beben mi café
Circulan por mis bizcochos
Calman la hartura con mi antiácido predilecto
(...)
Y sólo
les importa saber la hora cada hora
Las intrigan
los problemas del concepto de tiempo
A lo mejor son horas vivas estas pequeñas bestias
que se pasean por la mesa
Mientras una trabaja en suceder 23 descansan
Juzgan mi pasado como un todo
Retozan cínicamente entre mis cosas fragmentarias
Contemplan el turbio espectáculo de mis acciones mundanas
Se burlan Ironizan Filosóficamente
(Con áridos argumentos de Bergson
Y con reticencias prustianas)
Roen mi
rostro en mi sopor profundo
Soy este gesto ausente
que forman como les conviene
y arrugan a su gusto
Con malas
artes de su contabilidad estas expertas auditoras
hacen de mi vida dos masas acuosas de sumas iguales
Me descuentan alevosamente minutos
Me suman pérdidas con ventaja
Amasan mi alma Y mi crimen perpetran
O para preservarse en su integridad pura
son ellas zorras brujas
las que me inculan telepáticamente
estos piadosos pensamientos éticos ecológicos
estos suspiros arrepentidos
este amor por lo existente como de hindú
esta generosidad indiscriminada que me paraliza
cada vez que pienso en el tarro de insecticida.
(...)
****************************
JORGE MARIO ECHEVERRI.
(Pereira, Colombia, 1963).
Diplomático y poeta. Libros: "Azul, al filo de los
cuerpos" (1986) y "Arquitectura del silencio" (1999).
¿Provienen
de las mantarrayas los pájaros?
¿De aquéllas criaturas cartilaginosas?: peces
aún:
señores de los abismos, aprendices del vértigo.
¿Cómo
se respira por vez primera? ¿Lo recuerdas?
¿Qué
descubriste al salir que te dio plumas?
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F
MONIQUE
FACUSEH.
(Santa Marta, 1964)
Libros publicados: Interno (1992); Ciudad al fondo (1995);
Entre tonos (1998); Lianas (2009).
El viento
se extendía como un bosque de grosellas.
A lo lejos, el banco de nubes semejaba la ciudad.
Sus finas torres como alfiles me aproximaban
secretamente a sus orillas.
Atrás queda el vaho que escasamente se sujeta del
recuerdo.
Soy otra. Me convierto entonces, en el pensamiento
diario, ese compuesto de bulla y carcajada o de
silencio; un silencio abreviado, justo y vengativo.
Me convierto en los sueños sin memoria o en
aquellos peregrinos que se plantan al costado como
un pedazo perdido.
Llego. Del otro lado soy habitante desprendido.
Mi cobija es otro sol y es otro canto.
La ciudad al fondo tiene la forma del amor.
Despierta.
Aún conserva el rostro ajado, de la noche que le
vio diluirse entre humo y luces.
Su mirada, desnuda impaciente cada recodo del
lugar.
Está solo.
Kilómetros de distancia despejan el miedo que a
menudo logra perturbarlo.
Se abre paso a la mañana intempestivamente
cegando sus ojos ante el sol verdugo.
Ladea su rostro una y otra vez gimiendo acosos e
imposibles.
Patea su destino.
Ahora vaga con un dejo de abandono, con el justo
fin de hallarse un cupo en la memoria.
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GABRIEL
ALBERTO FERRER. (Montería, 1960)
Libros publicados: Veredas y otros poemas y Sinuario.
Conozco
una vereda que cada día se llena de sol
el calor es la señal de una cercana lluvia
fermento delirante de una límpida maravilla
Nos
encima la pesadez de un terrible silencio
después de que anochece
He
aquí un alma despierta festejando su paisaje
presencia ilimitada que navega en la flor de la naranja
Me
acojo a este día
para identificarme con el lugar que nunca vive de lamentos
Hay
una involuntaria rebeldía
sembrada en el calor que se parece a lo infinito
la otra Vereda está en ti
búscala en el primer albor
El
que duerme plácido en la hamaca
es Diego Molina
viejo sabio y gran fabulador de las Veredas
Yo
que sé de las estaciones de la sangre
he viajado desde lejos
y estoy cansado
como viviéndome
para recoger la luz del patio de su casa
las fragancias que vienen del tamarindo
El
momento es tan hondo como una tinaja
cuando la hermosa Deyanira lo despierta
alrededor el maíz crece bajo una luna de menguante
lo ha despertado su mujer
y el viejo como un tigre me clava los ojos
y brota de sus labios un carajo larguísimo
como recogiendo toda la alegría
Y
me abraza
y me quiere en la infancia
y se empina en el tiempo
a narrar su fábula fantástica
en medio de un asombro de palomas
********************************************************************
TALLULAH
FLOREZ (Barranquilla, Colombia, 1957).
Poeta, periodista y profesora universitaria. Obras públicadas:
"Poesía para armar" (1988), "Voces del
tiempo" (1993) y "Cinematográfica".
Tengo
miedo de estas manos implacables,
me reconozco en ellas
sin comprender su más allá oscuro,
su intención al revelar errores.
Mi historia
aquí mismo,
abajo-arriba-adentro y fuera de los sueños
que me descubren toda
a través de los saltos de luz
que atrapan mis manos siempre en el espejo.
La noche,
las manos se mecen solitarias y violentas,
caminan las palabras,
son profetas y juegan con el ojo que yo curvo
cuando niego mentirosa la espera de otro tiempo.
No es
una coincidencia:
en medio del barrullo,
de mi voz,
del calor entre las sábanas
me agreden todo el cuerpo.
Cada noche es una
fiesta para ellas:
se lanzan desenvueltas y se apropian de mis nombres,
de los rostros, delirios y pasiones que yo tuve.
Fechas, terrores, cosas que toqué y ultrajé
durante años
devorándome el espacio que ahora pierdo.
***********************************************************************
GABRIEL JAIME FRANCO
(Medellín, Colombia 1956).
Pertenece a la organización del Festival Internacional
de Poesía de Medellín y al Consejo Editorial de
la revista Prometeo. Libros de poemas: "En la ruta del día",
"La tierra de la sal", "Reaprendizaje del alfabeto"
y "Las voces escindidas".
He aquí
el brazo,
la pierna de una niña muerta,
a quien llevan a enterrar.
Ni Dios
reconocerá estos miembros,
ni la quieta cruz.
No hubo ni habrá un cielo para ella.
Ni quien
diga, recuerde:
"Ésta era su voz, éste su sueño,
ésta la mirada malograda".
No hubo
ni habrá un cielo para ella,
ni habrá dolor posible,
ni palabra,
ni deseo que devuelvan,
restituyan la mirada
a los ojos de los muertos.
Regresar
G
EDUARDO GOMEZ.
(Miraflores, Boyacá, Colombia, 1932).
Poeta, ensayista, abogado, profesor universitario y crítico
de teatro. Libros de poesía: "Restauración
de la palabra" (1969), "El continente de los muertos"
(1985), "Movimientos sinfónicos (1980), "El viajero
innumerable (1985), "Poesía 1969-1985", "Historia
baladesca de un poeta (1988).
RESTAURACION
DE LA PALABRA
¿Para
qué escribir pequeños versos
cuando el mundo es tan vasto
y el estruendo de las ciudades ahoga la música?
En esta lucha de gigantes
se necesitan armas de vasto alcance.
En este duelo a muerte
las canciones embriagan o adormecen.
Está
en juego la sangre de generaciones
y de pueblos
y un mundo abierto al hombre infinito
por nacer.
Está en juego demasiado
para arriesgarlo todo solamente al azar de la palabra.
Es hora
de glorificar a otros hombres y otros hechos
Es hora de buscar situaciones
en donde la palabra sea necesaria
y de convivir con aquellos
para quienes la palabra es liberación.
Solamente la palabra que ponga en peligro el poder de los tiranos
y los dioses
es digna de ser pronunciada o escrita.
******************************************
CATALINA GONZALEZ.
(Medellín, Colombia, 1976).
Licenciada en Educación, Español y Literatura. Poemas
suyos han sido publicados en "Imaginario", suplemento
literario del periódico El Mundo de Medellín y en
las revistas Deshora, Golpe de Dados y Universidad
de Antioquia.
De tanto
vestirnos y desnudarnos
estamos envejeciendo
Nuestras
imágenes en múltiples espejos
se van quebrando lentamente.
¿Qué
traje elegimos hoy
el de la vida o el de la muerte?
******************************************************
GUSTAVO ADOLFO GARCES.
(Medellín, Colombia, 1957).
Poeta y abogado. Ha publicado: "Libro de poemas" (1987),
"Breves días" (Premio Nacional Colcultura, 1992),
"Pequeño reino" (1998) y "Espacios en blanco"
(2000).
Entre
verduras
y legumbres
FERNANDO HERRERA.
(Medellín, 1958).
Poeta, traductor, profesor y editor. Ha publicado los libros de
poesía: "En la posada del mundo" (1985), "La
casa sosegada" (1999) y "Sanguínas" (2003).
La pérdida
de la vista
le da el aspecto de inocencia
que sus rasgos y su atuendo le niegan.
Es un
truhán;
lo delatan los gestos
que años de tropelías
fueron marcando con firmeza
su rostro.
Ríe
con le necesario y rudo desparpajo
que tienen los del hampa.
Nada lo salvaría
del recelo de los otros transeúntes,
salvo que va del brazo
de su apocado lazarillo,
y que al presentir los peldaños
hace dudar las piernas,
con la conmovedora fragilidad de marioneta.
*****************************************************
JAVIER
HUERFANO (Calarcá, Quindío, Colombia,
1959).
Libros de poesia: "Visiones" (1984), "Niñez
del amor" (1985) y "Presencia de sombras" (1985).
COSAS
SIN IMPORTANCIA
Recojo a veces
de las mañanas tristes
odios o besos
que vienen,
regresan del exilio
por estrechos
mares
de quietud.
Recojo
a veces
una lágrima
escapada del rocío
en los minutos
primarios del frío.
I
MIGUEL IRIARTE.
(Since, Sucre, Colombia, 1957).
Poeta y periodista. Obra poética: "Doy mi palabra"
(1985), "Segundas Intenciones" (1996) y Cámara
de jazz (1997).
HABLA
EL DESEO
A sólo pocos pasos
el mar enseñaba sus rugidos
a la noche
por el frágil cerco de la espuma
Mientras,
adentrándose en la sombra lunada de los árboles,
copiando las formas luminosas de la arena
húmeda de pasos y de brillos,
y de las piedras talladas de curiosas cicatrices
por un reloj de sal
como un hombre con el rostro atacado por la viruela
de los días un cielo tendía su toldo de silencio
en el pedazo verde
donde pastaban en medio de ardorosos entresueños
los amantes.
Toda la noche olvidados
de que cada fragmento de aquel paisaje casi a la
deriva
denunciaba en sus cuerpos
el deseo de la madera en el agua
del viento
del insecto y la sangre
de la piedra
la sal
y la saliva.
*******************************************************
FABIO IBARRA VALDIVIA
(Cali, Colombia, 1959).
Poeta y narrador. Ganador del Concurso Internacional de Poesía
en 1996. Ha publicado el libro de poemas "Terceros habitantes
(1999). Esta en preparación "Ciudad de estrellas caídas".
La soledad
se acuna en cada párpado
A sus pies
caen pájaros y mitos.
Se hilan los actos del olvido.
Herida abierta
en medio del paisaje vegetal,
en sus pechos sobrevive
la vocación salvaje de la sangre.
Afina el oído
para escuchar el grito
de los hombres que agonizan
desangrados sobre la piedra,
sin culto ceremonial
son el consuelo de los cantos con perfume de hierbas
ni de blancos ensalmos
a la hora de la muerte.
Su bullicio
nos golpea las sienes,
suave, con pausas,
como lentas olas chocando contra el tajamar.
Todo habitante
busca presagios en los astros.
Nadie halla la mano que apuntale su peso.
¿En qué nomenclatura indescifrable
se han extraviado los sueños?
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J
JAIME JARAMILLO ESCOBAR.
Seudónimo X-504. (Pueblorrico, Antioquia, Colombia, 1932).
Formó parte del nadaísmo. En 1967 recibió
el Premio Cassius Clay de poesía nadaísta por su
libro "Los poemas de la ofensa", en opinión de
los críticos uno de los mejores poemarios de la poesía
colombiana de 1950 a 1975. A esta obra le siguieron "Extracto
de poesía" (1982), "Sombrero de ahogado"
(1984), "Poemas de tierra caliente" (1985), "Selecta"
(antología, 1987) y "Alheña y Azúmbar"
(1989).
ALHEÑA
Y AZÚMBAR
¡Ya
no más -por favor- las aburridas descripciones de semillas
tropicales!
Gabriel Jaime Franco
La digestión de la pulpa del coco demora cuarenta días
y cuarenta noches.
Ni mucho, ni poco. Al plátano hartón de cáscara
roja le falta un grado para ser veneno. Compadre, no coma coco.
Si se ha comido banano y se toma ron, muerte segura. Nadie comió.
Ni yo tampoco. La pepita de la pitahaya si la comes no la muerdas,
si la muerdes no la tragues; si la tragas, allá tú.
La pepita de la granadilla si la tragas se te embucha. Para que
no se te embuche, mejor que no comas mucha.
La pepita de la granada no es como la de la granadilla. La pepita
de la guayaba no es como la de la granada. Y la pepita de la papaya
no es como la de la guayaba. Es como la de la papayuela, pero
más dulce.
Si es más dulce es más sabrosa, si es más
sabrosa es más cara. Para que no sea más cara no
compre papaya ni compre nada.
La pepita de la guanábana es como la de la chirimoya. Y
ambas son como la de la calabaza. Cuando a uno le dan calabazas
no le dan chirimoya ni le dan papaya.
Las pepitas de la guama se usan para hacer zarcillos, quiero decir
que se utilizan como pendientes, o mejor dicho lo que quiero decir
es que los chicos se las cuelgan de las orejas.
Trae el corozo una nuez, trae la nuez una almendra, pero la almendra
de la nuez no es como la nuez del corozo. Si no se entiende que
no se entienda.
La ciruela se lava, pero no se pela; el madroño se pela,
pero no se lava. Para saber si una fruta se lava o se pela hay
que consultar el diccionario. El diccionario tiene la palabra.
Pero si no la tiene será que le falta una página.
La pulpa de la algarroba se ataruga y se atraganta. Si tomas agua
se forma una pasta y se te pega en la garganta. Con la garganta
atragantada tratas de ver si resuellas o si no resuellas nada.
Si no resuellas mortus est.
El hicaco es una fruta especial para diabéticos: no tiene
azúcar, ni tiene harina, ni tiene hicaco ni nada.
El que come patilla oxidada seguro estira la pata. Para no correr
el riesgo es mejor comer sandía. La sandía es una
fruta sandia.
El tamarindo es la fruta que más me gusta porque es de
negros y de tierra caliente. Qué sería de los blancos
cuando van a tierra caliente si los negros no les sirvieran refrescos
de tamarindo. Con el sabor áspero del tamarindo se forman
bolas ácidas recubiertas de azúcar que sirven para
vender en las calles de Cartagena, y se hace una miel espesa de
tamarindo para lamer sobre hojas de plátano. También
se hacen sorbetes para el arzobispo, y además el árbol
de tamarindo produce una sombra verde y fresca para construir
un banquito y sentarse alrededor del tronco. El tamarindo es un
tronco de árbol copudo completamente lleno de tamarindos.
Sólo los negros lo pueden coger porque no es fruta de blancos.
Si los blancos tuvieran tamarindo entonces los negros serían
blancos. Pero no puede ser.
Hay muchas frutas que son de negros. Dios les dio a los negros
la tierra caliente y las frutas porque Dios tiene predilección
por los negros, eso es evidente. A los blancos los puso en tierras
frías para que se resfríen, pero ellos inventaron
la aspirina y las cobijas de lana. El níspero y el mamey
son frutas de negros. Y el zapote también. Pero lo que
pasa es que a los blancos siempre les ha gustado comerse la comida
de los negros. Y la música de los negros. Y los bailes
de los negros. Y las negras de los negros.
Sigamos: mi
negra se emperejila, se emperespeja, se aliña,
Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,
Con lavanda, con canela, con loción y con anís.
Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,
Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile
Derrama tantas fragancias que no caben en el aire.
Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,
Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire.
El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.
Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,
Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas
Yo no sé qué tienen de íntimas si las anda
mostrando por todos lados.
Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda,
No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo
que las cubre, aunque sea un concepto. Mi negra no tiene conceptos,
ella nació y se crió desnuda, y por lo tanto no
se puede vestir completamente porque mientras más se viste
más desnuda queda.
Mi negra se aceita el codo, se pule el pelo, acicala,
Se emperimbomba, se tiñe, se sahúma, se apercala,
Se va de rumba y regresa cuando está la noche alta.
Yo no sufro por mi negra. ¡Cómo me alegra mirarla!
Mi negra camina en versos de cuatro o cinco tonadas,
Su habla es un canto largo, con las palabras cortadas.
Mi negra es dulce por fuera. Por dentro yo no sé nada.
Por dentro mi negra tiene alguna cosa guardada.
Agüita
de manzanilla,
Tisana de ron y eneldo,
La raíz del limoncillo
Y un manojito de espliego.
El aire huele a linaza
Con astillas de canela.
Con alheña y con azúmbar
Viene pintada mi negra.
Pintada no es la palabra,
Viene más azul que negra,
Como esculpida en el aire
Durísimo de la piedra!
****************************************************************************
JOHN JUNIELES.
(Sincé, Sucre, Colombia, 1970)
Ha publicado: "Hombres solos en la fila del cine"
(Novela 2004), "El temblor del kamikaze" (Cuentos
2003), "Papeles para iniciar el fuego" (Poesía
1993), "Temeré por mí al final de estas líneas"
(Prosa poética 1996), y "Canciones de un barrio en
la frontera" (Poesía 2002). Premio Nacional de Literatura
Ciudad de Bogotá 2002 y Beca Nacional de Novela del Ministerio
de Cultura 2002. En el 2005, obtuvo el Premio Internacional de
Poesía Ciudad de Alajuela-Costa Rica 2005, con el libro:
"Viajero con pasaje a tierra extraña".
PALABRAS
PARA UN DUELO
EN MITAD DE LA PARRANDA
Para Rocío,
Alejandro y Esteban
La nostalgia
a quien la merece.
Carlos Monsiváis
Aquí están las palabras, broderazo,
mi llave, mi uña y mugre, mi carnal,
las inútiles palabras que extiendo como una
mano, para salvarte y para salvarme.
Jorge García
Usta, nieto de Damasco,
ciudadano de azoteas, confidente de los patios,
tambor en las iglesias, apóstol de parrandas
en los predios del tedio y de la muerte.
Hay una foto
de la que no quiero irme, hermano,
una azotea donde las estrellas pesan menos,
una calle sin esquinas ni umbrales donde
la palabra adiós no encuentre rama.
Ahí
vienes con tu risa desbordada de pájaro entre
muros, anegando estadios, desterrando penas.
Y tu pecho henchido de deber, y la estatura de tu fe
como barro suficiente para todas las llagas,
en este mundo de ciegos guiados por ebrios y
locos.
Porque no
hay mar suficiente, ni verbo, ni ventana.
En otros solares probaremos en botellas la puntería de
nuestras piedras, en otras ramas inventaremos nuestra
casa, los mangos más dulces nos esperan ( los ajenos,
los del susto y la carrera).
Qué
extraña forma tienes, viajero, de irte para quedarte,
qué llenas nuestras manos aunque parezcan vacías.
Regresar
L
MIGUEL ANGEL LOPEZ
(Vitorio Apushana). (La Guajira, Colombia, 1965).
Libros: "Contrabandeo sueños con arijunas cercanos"
(1992), "Encuentros en los senderos de Abya Yala" (2001).
ARÍJUNA
(Persona no wayúu)
La antropóloga
de cabello de maíz,
me ha pedido que le muestre una forma de Pulowi.
Por fuera
interna la llevé
Hacia Palaa...nocturna.
No sé si comprendió
Que Pulowi
estaba
En nuestro oculto temor de verla.
**********************************************************
FERNANDO LINERO.
(Santa Marta, Colombia, 1957).
Poeta y músico. Obra poética: "Sonata del sonámbulo"
(1980), "La risa del saxo" (1985), "Guijarros"
(1990), "Aparte de Amor" (1993) y "Palabras para
el hombre" (1999).
EL
MAR
I
El mar es todas las cosas:
las mujeres riendo
entre las flores amarillas de los trupillos;
o lanzando voces a los niños.
II
Las olas arremeten en tumulto contra el malecón.
Un niño camina a lo largo de la arena mojada,
observa el perfil agreste de la costa.
Su mente compite con el viento,
ondula contra la línea del horizonte.
III
El mediodía se abre sobre la ciudad
ardiente como el latigazo de la medusa.
IV
Un barco abandonado en la bahía.
En su interior ese olor de cosa oscura
que hace pensar en la muerte.
Ese ávido olor arrojándose insolente
sobre los ojos, la boca, la nariz...
V
Al atardecer las hicoteas
se deslizan en la tibieza de la rada
y oleadas de cangrejos
con sus crujientes armaduras
suben a los árboles.
VI
El mar somos nosotros con sus islas verdes y grises,
con sus inalcanzables puertos.
Acaso por eso, a veces, ese crujido seco de vela en la tormenta,
ese estremecimiento de pez rápido y sinuoso que se aleja.
El mar somos nosotros con sus áridos vientos y sus furiosos
naufragios.
También en el fondo de nosotros
se pudren negras ramas como en las ensenadas.
Regresar
LL
ANTONIO LLANOS.
(Cali, Colombia, 1905-1978).
Poeta, periodista, educador. Publicó: "Temblor bajo
los ángeles" (1942), "Rosa secreta" (1950),
"Casa paterna" (1950), "La madre muerta" (1958)
y "Antología poética" (1982).
Brinda arrullo
y regazo como el árbol y el ave
a la desolación de mis días aviesos.
La miel de sus palabras desciende hasta mis huesos;
con el blanco rumor de una lluvia suave.
En su mirar
profundo puso dios con la clave
de la vida, honda urna de castos embelesos.
Se hace pura mi carne al calor de sus besos;
su plegaria es la estrella que dirige mi nave.
Me ha dicho
alguna vez que fue triste su infancia.
¡Yo nunca le pregunto por las antiguas cosas!,
mas a su voz mi espíritu se llena de fragancia.
Si pienso
en su niñez me inunda dulce llanto.
Cuando niña. ¡Quié;n sabe si al mirar unas
rosas
su virginal entraña sintió crecer mi canto!
*****************************************************************
FERNANDO LLERAS DE
LA FUENTE (Bogotá, Colombia, 1947).
Poeta, consultor y diplomático. Libros de poemas "Silencio
de secretos pasadizos" (1978), "El corazón suspenso"
(1989), "Tiempo frágil" (1994).
¡Ay,
tiempo frágil!
¡Cómo se desmorona
el inmenso minuto
en un segundo!
¡Cómo las pétreas horas
se derrumban vencidas,
y los años altivos
y los siglos de acero
caen en el infinito!
¡Cómo se desintegra
el tiempo con el tiempo
en el hueco negro
de lo eterno!
¡Ay, tiempo frágil!
MIGUEL MENDEZ CAMACHO.
(Cúcuta, Colombia, 1942).
Poeta, periodista y abogado. Libros de poesía: "Los
golpes ciegos" (1968), "Poemas de entrecasa" (1971),
"Instrucciones para la nostalgia" (1984).
En la revista
del colegio
una fotografía de veinte años atrás
donde estamos posando sudorosos
después de la victoria.
Todos tenemos un aire de grandeza
que hemos ido gastando:
El gallego Tomás, el pecoso Pedroza
el maracucho Antonio,
que hizo un gol memorable
y ahora tiene una casa de citas en Valencia.
El tatareto Vega
que era puntero izquierdo
y ahora juega a político
por el ala derecha.
Siboney el negrito centro - medio
y Juan Ramón "Pocillo"
porque tenía una oreja solamente.
A1 respaldo
con mi letra de entonces
una larga leyenda que comienza:
Campeones (con K)...
el nombre y los apodos del equipo,
los goles y su hazaña
con fecha y hora
de esa tarde de marzo cuando fuimos
brevemente inmortales.
*********************************************
GONZALO
MARQUEZ CRISTO. (Bogotá, Colombia, 1963).
Poeta, novelista. Dirige la revista literaria Común presencia.
Obra poética: "Apocalipsis de la rosa" (1988),
"La palabra liberada" (2001), "Oscuro nacimiento"
(2005).
Para sobrevivir
nos arriesgamos a la memoria, nos entregamos al vacío.
Ya conocimos
el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El
silencio jamás
volverá a separarnos.
Regresamos
al sílex, escuchamos la oración del fuego.
Emprendemos
el numinoso sobresalto. Vivimos la voracidad de los hallazgos
y el
juego espectral del deseo.
El único
fruto del árbol al que no podemos renunciar es a su sombra.
Sufrimos la persecución
de la primavera -y fue allí donde la palabra se hizo verde.
Lo que más
dura es el instante, lo que más oculta es la luz.
Cuando se
interrumpe el tiempo alguien decide nacer.
Regresar
N
CARMIÑA NAVIA
VELASCO. (Cali, Colombia, 1948).
Poeta, periodista, profesora universitaria y religiosa. Ha publicado
"Lugares", "La niebla camina en la ciudad"
(1973), "Geografías de las horas" y "El
regreso de mi sombra".
Serás
nuevamente una sonrisa:
escribiré sobre otras cordilleras
tu nombre
y beberé en mis ríos cotidianos
tu piel morena y dura,
tu mirar almendrado...
para recuperar otros espacios.
Una lluvia
quebró tu cercanía
y un futuro de luchas se perfiló en dos mapas
diferentes.
En cada nuevo
atardecer tu vienes
y eres cada deseo.
*************************************************
JAVIER NARANJO.
(Medellín, Colombia, 1956).
Poeta, director de la Casa de la Cultura de Carmen de Viboral.
Libros de poesía: "Orvalo" (1991), "Silabario"
(1994) y "Casa de estrellas" (1999).
HIJOS
Uno
los protege
de morir
uno les evita
el agua ciega
el agua
en la que ciegos
se abandonan
uno los alimenta
los disputa
al rostro
que los sigue
a la boca
ávida
que los llama
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O
AMPARO INES OSORIO.
(Bogotá, Colombia,1951).
Poeta y editora. Ha publicado los libros: "Gota ebria"
(1987); "Territorio de máscaras" (1990); "La
casa leída" (1996) "Migración de la ceniza"
(1998) y "Antología esencial" (2001). Colaboraciones
y poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés,
portugués y húngaro. En la actualidad y desde 1989,
hace parte del Comité Editorial de la Revista Literaria
Común Presencia, de la cual es su editora.
Sitios que
el hombre engendra como suyos
nunca me fueron. Hoy sigo llamando
y esta voz tan extraña
habla de rostros, ríos y caminos.
-Siempre un regreso-
y la lluviabajando por los ojos.
Nunca la calle dijo mi presencia
ni recuerdan ausencia las mañanas.
¿Qué nombre tuvo el viento
que me supo repitiendo otro nombre?
¿Qué otra cosa habré sido
sino esta sombra
ebria
torpe
trashumante?
Tiempo:
materia en que me voy -y desvanezco-
Vas tiznando la noche y sólo queda
¡el sitio de mi sombra!
******************************************
OMAR ORTIZ. (Bogotá,
Colombia, 1950).
Poeta, abogado y escritor, actualmente reside en la ciudad de
Tulúa, Valle del Cauca. Director de la revista "Luna
Nueva". Entre sus libros se destacan: "La tierra y el
éter" (1979); "Que junda el junde" (1982);
"Las muchachas del circo" (1986); "Diez regiones"
(1987); "Los espejos del olvido" (1991); "Un jardín
para Milena" (1993); "El libro de las cosas" (1995);
con el cual obtuvo el Premio Nacional de Poesía Universidad
de Antioquia.
Allí,
en el anaquel, entre el libro de cocina
y "Los cien mejores poemas de amor", guardas la foto
del que no retornó.
El mago que se hizo a la mar en una colcha de retazos,
aferrado a su oración contra todo conjuro.
Sobre el polvo de los muebles está la huella de su mano.
El indicio de su partida y el vacío
que no pudieron llenar tus fiestas de libélulas
y alcaravanes.
En el silencio de la casa,
tus pasos de suprema dictadora de la ternura
anuncian la llegada de un nuevo verano.
Fuego fatuo. Brillo de luz entre dos oscuridades,
me digo, y la madera acepta en su canto
la absoluta levedad
de tu mirada, que en el último instante
sabe que los niños que juegan en el patio
son el árbol y el viento que lo cubre, las flores
de la abuela y los nietos que despides con el beso
anterior al naufragio. Es áspero el salitre y los adioses
que nunca fueron del agrado del pañuelo.
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P
ANA MILENA PUERTA.
(Cali, Colombia, 1961).
Poeta y periodista. Obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional
de Poesía Erótica de la Fundación Plexus
en el año 2000. Libros publicados: "Acto de palabras"
(1986) y "A contrapelo" (1994).
SOBRE
LOS DULCES CANSANCIOS
Hombre de la medida justa
para mis caderas,
recipiente de todos los temblores
de mi cuerpo,
madera antigua, de fino roble,
erecto.
Volcán de lava que me siembra
hacedor de los dulces cansancios,
la ondulación de mi vientre,
de mi piel estrecha y concreta.
Navégame, marinero alucinado,
navégame y viérteme luego
en tus manos.
Soy todos los frutos
y tú
todos los labios.
Bebámonos.
*************************************************
AUGUSTO PINILLA.
(El Socorro, Santander, Colombia, 1946).
Poeta, profesor universitario. Libros: "Canto y cuento"
(1978), "Fábrica de sombras" (1987), "El
libro del aprecio" (1990).
Hizo correr el agua por
la tierra
como un poeta hace correr el fuego
por sus viejos poemas
-pero hubo uno:
un hombre o un poema-
y viendo que era bueno
lo preservó en el arca
para empezar de nuevo,
como un viejo poeta
que no logró librarse
de su invento
ADRIAN
PINO VARON. (Chinchiná, Caldas, Colombia, 1972).
Libros publicados: Páginas habitadas y Palabras innecesarias.
Ver
una muchacha a las cinco de la mañana
caminando descalza bajo una nube propia
llevando en las manos manzanas podridas
tarareando una canción
o repitiendo incansable un nombre
es curioso
Curioso porque el corazón no me dice nada
Cierro entonces la ventana
y me tiro en la cama boca arriba
a hacer gárgaras
a imaginar sombras deambulando alrededor mío
y a desear en cierta forma que la muchacha
me cambiara una de sus manzanas
por lo que tengo de corazón
¿Ves
el río que recorre esa página?
Di si no es hermoso
¿Ves los hombres que llegan a él
buscando el milagro de ser menos ignorantes
y de parecer menos estúpidos?
Muchos ¿verdad?
Pues a ese río y como esos hombres
yo llego todos los días
Y toco su fondo
y me lleno y me descubro y me ilumino
Pero al dejar sus aguas retorna mi realidad
Nada en mí ha cambiado por gracia alguna
Y no se debe a que el ritual sea un fracaso
ni a que lo realice con incredulidad
Es el límite
de mi condición de sombra
Q
GUSTAVO QUESADA VANEGAS.
(Bogotá, Colombia, 1947).
Profesor de historia de Colombia. Escribe también narrativa
y ensayo. Libros: "Diario de la insurrección comunera
(1981); "Bolívar 1825-1830, los años de la
crisis" (1982), "Poemas de la incoherencia" (1985),
"Cantata de los desnacientes (1988), "Descender a la
piel" (1995).
LAS
PAREDES DE MI CASA SE CUARTEAN
La tierra
se agrieta
Y una tempestad en todo el horizonte
Hace huir a los pájaros
Y cantar a las gallinas.
De nuevo una mujer me olvida
Como olvidó una tarde su llavero
Y unos niños duermen
Sin presagios la siesta.
No leer la
prensa...
No escuchar noticias...
No mirar la
imagen de mis viejos
Que esperan todavía
Haciendo sonrisas a la muerte.
Mientras tanto
yo escribo poesía
Oficio de pitonisas y de vagos.
************************************************
ROBINSON QUINTERO
OSSA. (Caramanta, Antioquia, Colombia, 1959).
Poeta y periodista. Pertenece al Consejo de Redacción de
las revistas Puesto de Combate y Ulrika. Obra: "De viaje"
(1994), "Hay que cantar" (1998) y "La poesia es
un viaje" (2004).
Sólo
ante un dios inclina uno la cabeza
y cierra confiado los ojos
Sólo
ante un dios entrega uno sus pensamientos
indefenso y sin miedo
El poema
es el oficio de las manos del hombre
Un dios
sostiene firme el pulso del peluquero
Regresar
R
ELKIN RESTREPO.
(Medellín, 1942)
Libros de poesía publicados: Bla, bla, bla; La sombra
de otro lugar; Memoria del mundo; Lugar de invocaciones; La
palabra sin reino; Retrato de artistas; Absorto escuchando
el cercano canto de sirenas; La dádiva; La visita que
no pasó del jardín.
Las
nubes coloreaban esta frase
Tuya como esta sombra del cielo
Tuya como un crimen entre dos
Pero al volver la página reíste
Lejos casi en tus ojos
un pájaro malvado
pasaba el día a un largo espejo
Tu figura allí empequeñecía por momentos
Tu figura a punto de recordar
como un fruto azul.
En
el día blanco de la locura
una bella muchacha
corre hacia el misterio de su figura
Hay un lugar donde su voz se oculta
Hay un viento con su sombra a solas
Nadie sabe llamarla
Un pájaro negro canta entre sus disfraces soleados
Espejo en que duerme un día entero
El amor tiene miedo del amor
El amor que nadie recibe
El amor sin nombres o palabras
************************************************
JADER RIVERA
MONJE. (Teruel, Huila, 1964)
Libros publicados: Los hijos del bosque; Antología;
Paisaje con relámpago.
Canta
el toche entre las hojas de los caimos.
Canta y su canto me es agua derramada.
Me es agua y dulce fuente, en la plétora del día.
El sol
es bueno cuando alumbra las auroras;
pero en el cenit, te lo digo,
en el sopor de las hierbas marchitas,
es duro como un anciano padre,
intolerante con sus hijos.
Sólo
el toche canta y me enternece al mediodía.
En la espantosa quietud de la siesta o de la muerte,
él parece ser el único vivo de entre todos
mis hermanos.
Si se cae una hoja en la noche
Si se
cae una hoja en la noche,
una hoja sola que nadie escucha.
Si se cae y sólo yo, en la casa de mi padre,
abro los ojos y grito...
Si se
cae, en el bosque,
una sola hoja suelta de tristeza y espanto,
una hoja sola en el viento,
y la escucho,
la escucho desde el fondo del alma caer...
¡Cuánto
dolor de sombra,
de abandono, de infinita indefensión de hombre!
¡Cuánta falta de Dios
y de arrojarse llorando a sus pies!...
Si se
cae una hoja en la noche,
una sola hoja que nadie,
sólo mi oído,
escucha,
Qué
más pedir sino piedad:
¡Piedad para la hoja que cae, oh Bosque de Sombra!
¡Piedad para el que abre los ojos y grita!
********************************************************
JUAN FELIPE ROBLEDO.
(Medellín, Colombia, 1968).
Poeta, profesor universitario. Es especialista en Literatura Española
del Siglo de Oro. Ha realizado varias antologías de la
obra poética de Quevedo, Góngora y del romancero
español. En 1999 ganó el Premio Internacional de
Poesía Jaime Sabines, con el libro "De mañana".
En 2001 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía otorgado
por el Ministerio de Cultura, por la obra "La música
de las horas". .
NUEVO
TIEMPO
Nace el amor
cuando menos lo piensas,
se acaba el tiempo reseco de las nomeolvides, del deseo marchito
y agobiante,
los corazones laten de una manera misteriosa, callada,
y nuestras fotografías son láminas de un álbum
que nadie más llenó.
Los zapatos hacen cantar al pavimento su romanza de antaño,
y sin que podamos evitarlo nos sorprendemos saltando un poco,
nos hacemos estampa de esta dicha que ha nacido después de
la lluvia,
bajo un sol de enero.
Las mañanas son calladas cuando pienso en ti, tienen un rumor
venturoso,
son mejores que el salmón y la champaña de hace tiempos.
No has nacido del fondo de una mente turbulenta,
tu rostro tiene el don de los ídolos pequeños,
no hace falta llamarlo para que acuda a la cita.
Nuestro afán es distinto, y podemos asegurar que es pasto,
es agua clara,
volvemos a repetir el nombre amado, y los días se van sin
amargura.
Algo hay en esta risa tuya que ha encontrado el sendero, no vacila,
y me ofrece un amor que es bueno, bueno como ron sin disparates.
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ARMANDO ROMERO. (Cali,
Colombia, 1944).
Poeta nadaísta, profesor de literatura latinoamericana
en la Universidad de Cincinnati y novelista. Obra poética:
"El poeta de vidrio" (1976), "Del aire a la mano
(1983), "A rienda suelta" (1991), "A vista del
tiempo" (2005).
Hay un alejado
ángel
Del chorro primero y abundante
Sus alas de velos de color
De fuego
Niegan aguas y ondas
Se mece en hoja de talco
Y es lento como si comprendiera
El infinito diálogo de los espejos
En sus ojos
A flor de aire o a raíz del aire
La rama de un carbonero
Se humedece
Luego vendrá a su cuerpo
La nostalgia
Como hilos ligeros que flotan
En la atmósfera
Por las tardes de otoño.
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S
MERY YOLANDA SANCHEZ.
(El Guamo, Tolima, Colombia, 1956).
Poeta y promotora cultural. Ha coordinado talleres de poesía
en centros carcelarios y con jóvenes habitantes de la calle
en Bogotá. Dirige la Asociación Libre para las Artes.
Obra poética: "La ciudad que me habita" (1989)
y "Ritual para las noches" (1997).
EN
LA PILETA DE LA CALLE 14
En la medida
de mi centro
bailo olores de adolescentes
que escuchan a Silva moribundo.
Lo ven bajar, apuestas por la esperanza,
en juegos intensos al límite de las horas.
Lo ven vivo, cuando la boca del revólver
descubre el río de su canto.
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EUGENIA SANCHEZ NIETO
-Yuyin-. (Bogotá, Colombia, 1953).
Poeta. Dirigió el Programa "Página Impar"
de la Unión Nacional de Escritores, que se transmitió
por la Radiodifusora Nacional de Colombia. Obtuvo la beca de creación
en la modalidad de poesía, Colcultura, 1995. Ha publicado
los libros: "Que venga el tiempo que nos prenda" (1985),
Con la venia de los heliotropos" (1990) y el cuadernillo
"Las puertas de lo invisible" (1993).
Era joven
y esperaba un hijo
sirenas desesperantes inquietaban su tensa resistencia
se veía implicada
Hermosas noches
se convierten en monstruos
por calles vacías hombres brutales arrastran cuerpos lacerados
en camionetas de la muerte jóvenes sangran
sirenas, las puertas rotas, la joven violada
Era joven
y esperaba un hijo
al amanecer llegaron a su puerta
fuertes golpes, risas hirientes
el goce de la maldad imponía su presencia
Escondida
en un antiguo armario
deseaba que fuera un mal sueño
pero no, allí estaban
se decía a sí misma : la fuerza del amor, la fuerza
del
amor
Tanta tensión no se soporta
que todo termine
esperaba el momento con una Colt 38
era joven y esperaba un hijo.
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T
CLEMENCIA TARIFFA.
(Codazzi, Cesar, 1959)
Libros publicados: El ojo de la noche (1987) y Cuartel (2006)
Yo
no puedo pedir
un aro de Saturno
para mi delgado puño
ni una cinta de agua
para amarrar tristezas.
En
cambio,
sí puedo ofrecer
la excitante abertura
que centra mis labios.
Señoras
Señoras
con rostro plegable
que ayer oísteis mis poemas
y esta mañana
nos tropezamos en la calle.
Me
miráis de reojo
como a un raro animal
como a buitre verde,
y volteáis la cara
meneando el caderaje
musitando sandeces
... ¡vaya!...
siento un placer casi morboso
manteniendo esposas en ascuas.
Parece mentira, pero,
en mis poemas
no figuran sus maridos.
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GUSTAVO TATIS GUERRA.
(Sahagún, Córdoba, Colombia, 1961).
Poeta, novelista y periodista. Autor de "Conjuros del navegante"
(1988), "El edén encendido" (1994), "Con
el perdón de los pájaros" (1996). Dirige "Ojo
que vuela", revista-libro de poesía.
HE VENIDO A VER LAS NUBES
No tengo por qué creer que es temprano.
Me he pasado la vida viendo caer las hojas de los árboles
mientras espero en la ciudad vieja de Cartagena de Indias
el brillo de las aguas. Antes que la sombra dore el silencio
el ángel lo susurra: Busca tu lámpara usada en la
oscuridad.
No busques otra luz que no sea tu alma
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JOHN FITZGERALD TORRES.
(Bogotá, Colombia, 1964).
Poeta, profesor universitario, magister en literatura latinoamericana.
Obra poética: "La camisa en llamas" (1987), "En
el centro de la hoguera" (1990) y "Palabras de más"
(1998).
Dado un hombre
cualquiera apostado en una esquina
cualquiera de una ciudad cualquiera,
y dado un objeto cualquiera de considerable peso
suspendido entre las manos de ese hombre,
y dado un segundo hombre que en sentido contrario
avanza recordando en su corazón una canción
cualquiera,
y dado que llegado a cierta distancia recibe en la
cabeza el peso considerable de ese objeto cualquiera
que arrojara sobre él
el primer hombre que le aguardó durante horas
apostado en la esquina,
y dado que un tercero lo observa todo apoyado en un
portal mientras masca con sincera fruición un
mondadientes,
y dado que finalmente los tres se consumirán en un
instante
y desaparecerán para siempre después de esto
escribo este poema para algo más persistente como la
lluvia que empieza a diluir
esas tres sombras sobre el asfalto.
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U
SANDRA URIBE PÉREZ
(Bogotá, Colombia, 1972).
Poeta y arquitecta. Libro de poesía: "Uno y Dios"
(1996)
Me persigue
una jauría de retratos
condecorados por el polvo
Persisten en mis huellas
con sus ojos de papel
Gritan en la memoria
Y construyen
la ruina de mis días
con los ruidos que escondía bajo su piel.
HERNAN VARGASCARREÑO.
(Zapatoca, Santander, Colombia, 1960).
Libros publicados: Plural (1993); País íntimo
(2003); y sus traducciones al castellano: Almenas del tiempo,
de Edgar Lee Masters (2003) y ¿Quién mora en
estas oscuridades?, de Emily Dickinson (2007)
En invierno éramos
felices:
El río se desbordaba
y los muertos soñaban bajo el agua;
las mamás nos protegían en los altillos
y quemaban ramo santo;
por días teníamos a papá con nosotros
mientras el agua bajaba furiosa
con señales de otros pueblos
que no conocíamos;
-esos inviernos ya no existen
ahora que soñamos bajo flores silvestres-
aún mamá viene los domingos
a rezar sobre la tumba,
y mientras reza,
sus manos viejas y piadosas
arrancan la maleza que brotamos.
CONFESIÓN
Que no
tengo personalidad ni quiero tenerla
Rafael Cadenas
Me confieso culpable de
entender más a los animales
que a las personas
de solazarme días enteros ociosamente mirando pasar
las nubes mientras el mundo trabaja y trabaja
de haber tenido serios deseos/ de matar a unos cuantos
de no ser rápido para tomar decisiones y
pasar como un tontazo cuando no entiendo lo que
hablan a mi alrededor, por ejemplo, la teoría literaria,
el índice dow jones, la ley de educación, etc
de no haber aprendido a pintar para evadirme con
el furor o la tristeza de los colores
de aburrirme soberanamente
de desconfiar de los alumnos que pretendan ser
más imbéciles que yo
de no haberme fugado de casa cuando chico y haber vuelto
unos cuantos años después convertido en
prestidigitador o en trapecista
de no abrazar ninguna religión más que la naturaleza
y
su poesía viva
de llorar cuando al alma le venga en gana aunque
últimamente eso ya no esté de moda
de tener pocos amigos y muchos amores idos
de soñarme a veces Don Quijote Minotauro Atila o
la hetaira más hetaira de la gran decadencia griega
de jamás ofrecer la otra mejilla/ sin antes sacar
el arma que siempre llevo conmigo
de haber declinado con el hachís /porque es tan
difícil conseguirlo
de no saberme bonachón ni estable ni dócil
de creer en el delirio en la insania en el caos
de no ser inteligente ni sagaz tanto como
despistado amnésico y abúlico
de haber sido feliz/ solo hasta la adolescencia
de que los demás me confundan conmigo/ cuando en
realidad me he pasado la vida sin encontrarme
de haber abandonado mi familia y ser incapaz de
convivir con alguien
de hablar solo o con los perros o con la lluvia o
con los muertos
de detestar el trabajo con horarios tanto como
los pésames y las condecoraciones
del gusto por abandonarme en mi hamaca y repasar
inútilmente en ella la película de mi vida
de haber deseado muchas veces que un enorme enorme
meteorito se estrelle contra la tierra y ¡zas! todo
(y todos) quedemos convertidos en pavesas, en
polvillo del universo
de amar a Emily a Charles a Kavafi a Dalí
de haber preferido ser un gusano en el buen sentido y
apetito de la naturaleza
de haber llegado a los cuarenta y seguir vivo usurpando
el oxígeno que otro aprovecharía mejor
de no saber engañar a los demás
(que de mí me encargo yo)
de aullarle a la luna y querer ser una sombra nada más...
en fin,
que soy culpable culpable de sentirme
débil olvidado ajeno prestado
presa de dichas y desdichas, aquí, entre todos ustedes,
cuando aún (dicen) puedo dar la cara,
pues una vez me haya ido
ni del hedor mío podré sentirme culpable.
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MARUJA
VIEIRA. (Manizales, Colombia, 1922).
Catedrática y periodista. Es miembro de número
de la Academia Colombia de la Lengua. Libros: "Campanario
de lluvia" (1947), "Los poemas de enero" (1951),
"Poesía" (1951), "Palabras de la ausencia"
(1953), "Ciudad remanso" (1955), "Clave mínima"
(1965), "Mis propias palabras" (1986), "Tiempo
de vivir" (1992).
Ha
llovido en mis manos,
áspero sol, tu lenta quemadura,
tu fuego repetido.
Ahora son más altas
las montañas azules,
más altas y se alejan en perfiles
de cristal y de humo.
Los rumores del día
se pierden en la tarde.
La noche será larga.
A la orilla del sueño
veré pasar las horas,
silenciosas y cálidas.
Mañana
vendrán a saludarme
los ladridos alegres
de mi perro.
Le diré que se calle,
que es domingo.
No hay que ir al trabajo
ni al colegio.
Despertará la niña
cantando. Nos iremos
los tres. Hoy es domingo
y sale la familia de paseo.
y se me habrá olvidado
por la noche
la tristeza.
FLOBERT
ZAPATA. (Filadelfia, Caldas, Colombia, en 1958).
Poeta y cuentista. Libros de poesía: "Copia del insecto"
(1991), "Después del colegio" (1994), "Declaraciones"
(2000). Autor del libro de cuentos breves "La bestia danzante".
Ha obtenido los siguientes premios: Casa de poesía Fernando
Mejía Mejía, 1991; Universidad de Antioquia, 1993;
Icfes-Cres Centro occidente de Colombia, 1996; Ciudad de Chiquinquirá,
1999. Es director y fundador de la revista de poesía "Lyrica
Species" y del sello editorial del mismo nombre.
BITÁCORA DE VIAJE
Y lo que más
recuerdo del infierno
es que no había ni un solo demonio
que no escribiera versos.
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BEATRIZ ZULUAGA. (Manizales, Colombia, 1932).
Poeta, periodista y publicista. Libros: "La ciega esperanza"
(1961), "Este cielo boca abajo" (1970), "Definiciones"
(1980), "Las vigilias del sueño" (1989), "Eres
Eros" (1997).
HABÍA
OLVIDADO LAS COSAS SIMPLES
Había
olvidado las cosas simples
como decir hola y sonreír
mirar a través de las vidrieras
y buscar golondrinas de verano,
tomar los parques de la mano
y vestirme de muselina blanca
así transparente como el aire.
Había olvidado el olor
de la mañana,
el chocolate y su espuma
del cielo de colores
y ese empezar el día
con alas y canciones.
Vuelvo a sentir la tentación
de mirar a los hombres
descubrir que tienen pasos largos
una barba con sueños,
que pueden inventarnos palabras
como arrullos
y ser una luz placentera entre los poros.
Vuelvo a encontrar esa dulce pereza
de entretener el ocio con gaviotas,
un castillo que trepe hasta mi alma
y ese violín detenido en una nota larga,
vibrante, elástica, como una piel enamorada.
Quiero el agua del grifo,
verla correr, dejar que dance su humedad en mis manos,
el olor del jabón y esa espuma que hace globitos
y me tienta a imaginar planetas transparentes
con hombrecitos pequeñas
de orejas largas y pupilas moradas.
La noche es una cama con almidón de sueños
y un amor vertical que me acompaña.
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