|
-
|
LA
POESIA CONVERSACIONAL DE NAZIM HIKMET
Por Celedonio
Orjuela Duarte

Cuando miro fotografías de Nazim, recuerdo esos actores de
los años 40 con sus trajes de paño y sus corbatas delgadas,
el cabello engominado y el infaltable bigote prototipo de la época,
o bien un cantor de tangos, un Dicépolo en su Cafetín
de Buenos Aires o un Homero Expósito de Tristeza de la calle
corrientes, en fin un hombre de luces y tinglados, es decir un hombre
avistado para los juegos de la escena, un rostro que refleja una fuerza
inmensa rayana en la virilidad que brilla en la acentuación
de sus facciones, nada de expresiones maltrechas; pero ocurre que
no es del todo así.
Reunirse esta noche con su vida
y parte de la obra de un ser que intentó algunas veces el suicidio
o la huelga de hambre, de cuyos poemas, Picasso, Eluard, Louis Aragón,
entre otros, se pronunciaron, así como la injusticia que el
poeta padecía en presidio, significa acercarnos a un grana
renovador de la poesía de su país y a una figura controversial,
que predijo su muerte en Angina de pecho
La mitad de mi
corazón está aquí, doctor,
Pero la otra mitad se encuentra en China,
En el ejército que baja hacia el río Amarillo.
Cada mañana,
Cada mañana con el alba,
Mi corazón es fusilado en Grecia.
Y cuando el sueño rinde a los presos,
Cuando se alejan de la enfermería los pasos últimos,
Mi corazón se va, doctor,
Se va hacia una vieja casa de madera, allá en Estambul.
Además, doctor, hace más de diez años
Que no tengo nada en mis manos
Para ofrecer a mis hermanos;
Tan sólo una manzana,
Una roja manzana: mi corazón.
Por todas estas cosas, doctor,
Y no por culpa de la arteriosclerosis,
Ni de la nicotina, ni de la cárcel,
Tengo esta angina de pecho
Desde mi cama
Contemplo la noche tras de los barrotes.
Y a pesar de todos estos muros
Que me aplastan el pecho,
Mi corazón palpita con la estrella más remota.
(Versión
de Solinam Salom)
Nazim Hikmet nació en
Salónica ciudad hoy griega, antes en poder de Turquía.
El 20 de noviembre de 1901. Su nacimiento se registró el 15
de enero de 1902 y esta fue considerada la fecha oficial. Su padre
Nazim Hikmet Bey, era un alto funcionario imperial, y su madre, Ayse
Dshalila, una destacada pintora, muy vinculada al ambiente intelectual
de la época. El poeta estudió en el Liceo de lengua
francesa y en la Academia naval. A los 17 años publicó
sus primeros poemas, muchos de ellos de tono fuertemente nacionalista,
por lo cual sufrió persecución de los ingleses (ocupantes
de la porción europea de Turquía), viéndose obligado
a huir. En 1921, becado para estudiar sociología, viaja a Rusia,
de donde retorna en 1924, pero ante nuevas persecuciones vuelve a
Moscú en 1925 y, tras un nuevo retorno, desde 1928 trabaja
como periodista y traductor.
Su primer libro, 835
líneas, aparecido en 1929; lo convierte en un protagonista
entre los nuevos escritores turcos, aunque algunos discrepan de sus
revulsivas propuestas literarias y de su marxismo. En la década
de 1930, marcada por el ascenso de los fascismos en Europa, sufre
el ostracismo; apartado de la prensa, en la que se resigna a colaborar
bajo seudónimo, escribe dos largos poemas narrativos: Cartas
a taranta babú, sobre la invasión de Etiopía
por las tropas de Mussolini, publicado a finales de 1935. En Colombia
se conoció una versión del italiano traducida por el
poeta Nestor Madrid Malo en la revista Letras Nacionales, número
5, nov. - dic.1965. Acusado de incitar a la rebelión, es condenado
a prisión en 1938. Durante su condena, que concluyó
en 1950, escribió algunos de sus principales libros, entre
ellos Aspectos humanos de mi país, Desde las cuatro
cárceles y Rubaíes. A partir
de 1951 estableció su domicilio definitivo en la Unión
Soviética, desde donde desarrolló una intensa actividad
en la esfera internacional, que lo relacionó con poetas que
irrumpían en el acontecer literario mundial, entre otros Pablo
Neruda, Paul Eluard, Lois Aragón y Rafael Alberti.
Hikmet escribió alrededor
de veinte libros de poemas -la cantidad exacta es difícil de
establecer, dado que varias ediciones turcas recogen textos dispersos
escritos en el exilio-, catorce de teatro y cinco de narrativa, además
de algunos cuentos infantiles.
En los países de habla española su reconocimiento fue
tardío y de debió a la fecunda labor de un personaje
extraordinario, Soliman Salom, turco de origen sefardí afincado
en España, donde en solitario, llevó a cabo una inmensa
labor cultural, a fuerza de robar tiempo y atención a su ferretería
que le procuraba el sustento. Allí escondido con su maquina
de escribir se dedicó a estudiar la vida y obra de Hikmet.
El mayor reconocimiento que hoy tiene Solinam Salom, es su probo trabajo
de traductor, también son importantes las versiones de Alfredo
Varela, argentino quien a partir de la versión francesa y bajo
la orientación del mismo autor tradujo buena parte de su poesía.
En Rusia Hikmet conoce a los grandes poetas revolucionarios de la
época: Maiakovski, Essenin y se compenetra con el pueblo ruso,
luego volverá a su patria en 1924. No solo había enriquecido
su bagaje cultural y humano, sino también el político.
Ataturk, padre de la independencia turca, se había convertido
en su admirador. Al año escaso de su regreso debe huir de nuevo
a la Unión Soviética, donde el contacto con Maiakovski
le trasmitió el tono familiar que exalta la causa revolucionaria.
Al regresar a su patria en 1928,
es otro hombre. Tiene voz propia en medio de una literatura tradicional,
heredada de los palacios, sin sordinas, sin alambicamientos y oscuridades
hueras. Nos dice: "Comprendí que el poeta debe responder
a todos los sentimientos del lector. Yo digo: si está enamorado,
que me lea; y tambien si se siente abandonado y quiere consolarse,
si está enfermo o lo habita la esperanza... que me lea cualquiera
que sea su estado de ánimo y su situación. Y si quiere
alegrarse con mis canciones, que las aprenda y las cante...".
Además de la lengua turca, Hikmet conocía perfectamente
la francesa y la rusa. En la fonoteca de la Casa de Poesía
Silva está su voz leyendo en francés algunos de sus
poemas. Nazim decía entonces:
"Soy poeta,
Silbando voy por las calles
Y dibujando en las paredes
Mis poemas en forma de rayos..."
Su estética
Después del triunfo en
1917 de la revolución Bolchevique, se generaron tres corrientes
de pensamiento estético: los puramente esteticistas o los llamados
del "arte por el arte", otro bloque el que acertadamente
llamara Trosky, "compañeros de viaje" en su libro
Literatura y Revolución (Trosky vivió
Turquía exiliado durante varios años), y el otro bloque
calificado de realismo socialista. Esta división produjo durante
varias décadas, una discusión estéril tanto en
el campo de las ideas políticas, como en el arte.
En ¿Poetizar o
politizar?,del ensayista argentino César Fernández
Moreno, publicado en 1973 por Editorial Losada en 1973, hay dos ensayos
que conviene recordar: Cantores o hablantes y ¿Poetizar
o politizar? Me parece conveniente trasladar aquí
las reflexiones en torno de Nazim Hikmet como poeta cantor y poeta
al servicio de la política.
Para el poeta cantor, Fernández Moreno, toma como modelo para
su análisis al poeta Dylan Tomas, sus libros de poesía,
algunos de sus cuentos, lo mismo que apartes de las reflexiones de
su biógrafo Malcom Brinnin. Para el escritor argentino el que
habla "es un hombre, lisa y llanamente un hombre: habla para
hombres, pertenece a la especie; el que canta no es ya sólo
un hombre, sino algo más y algo menos: es únicamente
un poeta, un héroe o un antihéroe, tal vez un pájaro,
tal vez un ángel". Sin embargo el poeta ángel necesita
cantar, y, si no lo hace, proyecta sobre sí mismo toda su potencia
creadora, que se torna entonces destructiva. En otros términos:
el cantor, canta o muere. En esa línea ubicaríamos no
sólo a Dylan sino tambien, a Rumbaud, Baudalaire, Nerval, Raul
Gomez Jattin (en algunos momentos de su poesía) y otros poetas
cantores.
El caso de Nazim no cabría
en esta catalogación, por cuanto no se le puede ubicar como
un poeta metafísico, sería más uno de tono conversacional,
término que acuño Roberto Fernández Retamar.
La mayoría de las voces conversacionales se dieron a conocer
en los años 60, proponiendo un continente al de las coordenadas
de Rubén Darío. Esta nueva opción expresiva toma
de lo popular las formas de la naturalidad. En esta poesía
hay la fusión de lo coloquial con lo lírico, lo metafísico
y lo hermético. Los poets conversacionales utilizaron códigos
lingüísticos que buscan impresionar al lector para, mediante
la combinación de frases hechas, de giros coloquiales transfigurados,
citas de personajes conocidos, letras de canciones populares. Sabines,
Dalton, Cardenal, Gelman, Urondo, Fernández Retamar, entre
otros, buscan la revelación de la realidad, a través
de efectos lingüísticos espontáneos que sin apartarse
de lo estético, refieren el entorno. La poesía se viste
así de humilde, decencia cotidiana manifestándose contra
la injusticia, sin renunciar a una cuidada elaboración ni a
los temas cargados de intimidad. Este fragmento muestra esa atmósfera
en la poesía de Hikmet
TAL VEZ MI ÚLTIMA CARTA A MEMET
Por una parte
Los verdugos
Como un muro nos separan
Y además
Este cochino corazón
Me ha hecho una mala jugarreta
Mi niño, mi Memet,
Quizá la suerte
No me permitirá volver a verte
Lo sé
Tú serás un muchacho
A la espiga de trigo parecido
Cuando joven
Yo tambien era así
De elevada estatura, rubio, esbelto.
Vastos serán tus ojos como los de tu madre
Con un rastro de pena amarga a veces
Tendrás la frente inmensamente clara
(Versión
del francés de Alfredo Varela)
La poesía conversacional,
se aleja del lenguaje terso y se arriesga presentando argumentos de
intención política. En caso de Hikmet, esto ocurre en
algunos de sus poemas "circunstanciales", por ser un convencido
de su causa, por la que muchas veces subordinaría su vocación,
a tal punto que dejó en manos del partido comunista turco a
su único hijo Memo. Tal vez Hikmet siempre pensó en
los resultados sociales que su poesía produciría, como
en efecto ocurrió; hoy es uno de los poetas turcos más
celebrados en el mundo contemporáneo, aunque se veten aún
sus libros e incluso lleven a la cárcel a sus portadores, así
estén legalmente editados. Es un poeta tan importante para
su pueblo como sigan vetando sus libros e incluso lleven a la cárcel
a sus portadores, así estén legalmente editados. La
poesía como delito; de todas formas es un poeta tan importante
para el pueblo como Pessoa lo es para los portugueses, Neruda para
los chilenos, Silva y Aurelio Arturo, para los colombianos.
Sobrevino entonces una reacción
de las nuevas generaciones, al encontrar que la historia los había
traicionado. Esto no quiere decir que los poetas conversacionales
perdieran sus cánones. Dice Fernández Moreno en ¿Poetizar
o politizar?
"No debe olvidarse, sin embargo, que la distinción entre
hablantes y cantores lo es entre dos especies del mismo género:
en todo momento es previsible que cualquiera de sus individuos pase
de un género al otro; es por lo menos segura una nostalgia
recíproca, una tensión entre ambos tipos que nutre precisamente
el drama de cada uno de esos estilos de vida". Para el caso que
plantea Fernández Moreno, queda claro que cuando dice poeta
cantor, no se está refiriendo a aquellos poemas que pasan por
un pentagrama para grandes voces. Es el cantor de una búsqueda
de lo trascendente a partir de un universo simbólico, una aventura
individual, de una indagación que muchas veces se escapa a
la intención de su mismo creador, pero que acogemos, sin llegar
a una precisa interpretación, como pasa en el caso de Trakl,
de quien el filósofo Wittgenstein decía : "No entiendo
la poesía de Trakl, pero me deslumbra, y nada hay que me dé
mejor idea del genio".
De Hikmet se llevó a la música, al canto, algunos de
sus poemas, como el siguiente:
Canción
1
LA NIÑA
MUERTA
Soy yo quien llama
a vuestra puerta
A todas las puertas, a todas las puertas
Pero vosotros no podéis contemplarme
Es imposible ver a una niña muerta
Hace diez años largos
Morí en Hiroshima
Pero sigo teniendo siete años
Los niños muertos dejan de crecer
Al principio se
inflamaron mis cabellos
Mis manos y mis ojos ardieron después
Me convertí en un puñado de cenizas
Que el viento dispersó
Nada, nada os
pido para mí
No podríais mimarme aunque quisierais
Una niña que ha ardido cual si fuera papel
No come caramelos
Yo llamo y llamo
a cada puerta:
Dadme, dadme una firma
Para que los niños no sean asesinados
Y coman caramelos
(Versión
Alfredo Varela).
El conocido músico checoslovaco
Vaclav Dobias compuso la música para este poema. La canción
ha sido interpretada a menudo y grabada por el gran cantor negro norteamericano
Paul Robeson.
Sigamos con Fernández
Moreno: "¿Se podrá entonces sostener esa disyuntiva
de cantores y hablantes? ¿Vale la pena cantar, o sea poetizar
con tal ferocidad, politizar con tal exigencia, hasta el punto de
renunciar a vivir? ¿Vale la pena el abandono de la especie
para obtener un conocimiento inverificable y dar un torturado ejemplo
de heroísmo que puede ser simple impotencia de vivir, mero
masoquismo?", recordándonos luego a Platón: "Ya
Platón echó a los poetas de su ideal de república".
Esta última frase se ha vuelto cliché, pero estudios
posteriores profundizaron más a la luz de los textos del filósofo,
develando los celos que éste sentía por Hesiodo y Arquiloco.
Tal vez por eso quiso echar a los poetas de su ideal de república.
El poeta peruano Ricardo-Silva Santiesteban, lo reflexiona así:
"Quizá, como a tantos, la escritura en verso le fuera
poco propicia y antinatural como medio de expresión de su imaginación
y pensamiento y prefiriera la prosa -magnífica y deslumbrante-
que fue el vehículo de sus ideas. Pensemos, pues, que Platón,
fuertemente disociado entre la episteme y la poiesis,conforme iba
madurando tanto física como espiritualmente, por aquélla
en detrimento de la segunda, pero esta opción le quedó
siempre como un torturante aguijón, pues se sabía él
mismo un poseso inspirado con los dones más brillantes de la
verdadera poesía".
Otra enorme alma - también
de poeta -, la de Federico Nietzsche, por boca de su Zaratustra, les
formuló otra severísima crítica a los bardos
"Estoy hastiado de los poetas... algo de voluptuosidad y algo
de tedio: a eso se han reducido sus meditaciones... Todos enturbian
sus aguas para que parezcan profundas". ¿Se refería
Nietzsche sólo a los hablantes, o también a los cantores?
Él anhela para el poeta -y para él mismo -, más
sabiduría y aprendizaje, es decir, más y más
capacidad de hablar: "Sabemos también demasiado poco y
aprendemos demasiado mal; luego es forzoso que mintamos".
Fernández Moreno formula
una tercera vía a partir de Nietzsche. Por último, Zaratustra
parece anunciar el advenimiento de una tercera categoría de
poetas, más allá de esa oposición entre el hablar
y el cantar: "Ya he visto yo a los poetas transformarse y dirigir
la mirada hacia sí mismos. He visto venir expiadores del espíritu"
Sí, tal vez los poetas son expiadores, y a la manera de Jesucristo,
con su sangre. Expiadores precisamente de esa absurda culpa de no
conocer el misterio del cosmos, de esa culpa común, que gratuita,
sacrificadamente, ellos asumen en nombre de todos. ¿Podrán
los poetas de algún futuro hablar y cantar a la vez, liberados
en alguna forma de esa culpa asesina?
Observadas estas tres pretensiones del hacer poético, colegimos
que bien sea un poeta cantor o un poeta hablante de lo que se trata
es de no enturbiar las aguas de la que hablara Nietzsche a través
del mero recurso del lenguaje. Esta clarificación es oportuna
por lo menos para la poesía colombiana que tiende, a parte
de su rigidez formal que le ha caracterizado, llenarla de imágenes
onerosas, producto de nuestra tradición retórica.
La vía para el poema puede
ser cualquiera de las tres enunciadas por Fernández Moreno.
A propósito de Nazim Hikmet: "Lo específico de
la poesía no está en la versificación sino en
la atmósfera, la profundidad, aquello que ha dado en llamarse
experiencia poética". Experiencia poética que expresa
a través de varios recursos, como estilo propio, valiéndose
para lograrlo de su entorno, de sus recuerdos y del folklore turco.
Hikmet usó, el verso libre y los esquemas métricos fijos,
entre ellos, ocasionalmente, el soneto occidental. Veamos un poema
que viene del folklore:
LEYENDA
DE LAS LEYENDAS
Estamos al borde
del agua
El plátano y yo.
Nos reflejamos en el agua el plátano y yo.
Estamos al borde
del agua
El plátano, yo, luego el gato.
Nos reflejamos en el agua
El plátano, yo, luego el gato.
Estamos a orillas
del agua
El plátano, yo, el gato y luego el sol.
Nos reflejamos en el agua
El plátano, yo, el gato y luego el sol.
El reflejo del agua nos acaricia
Al plátano, a mí, al gato y luego al sol.
Estamos a orillas del agua
El plátano, yo, el gato, el sol y luego nuestra vida.
Nos reflejamos en el agua
El plátano, yo, al gato, al sol, y luego a nuestra vida.
Estamos a orillas
del agua.
El gato se irá el primero.
Su imagen desaparecerá del agua.
Luego me marcharé yo.
En el agua desaparecerá mi imagen.
Y luego se irá el plátano.
Su imagen desaparecerá del agua.
Y luego el agua se irá,
El sol se quedará
Y luego, a su vez, se irá.
Estamos a orillas
del agua
El plátano, yo, el gato, el sol y además nuestra vida.
El agua está fresca,
El plátano es inmenso,
Yo escribo versos,
El gato está dormido.
Vivimos, gracias a Dios;
El reflejo del agua nos acaricia
Al plátano, a mí, al gato, al sol y además a
nuestra vida.
(Versión de Solinam Salom)
La renovación
poética de Hikmet
Decíamos antes que Hikmet fue un gran renovador de la poesia
turca. En primer lugar observemos qué hechos históricos
contribuyeron a que el poeta impulsara esa renovación.
Una vez claudicado el imperio otomano. Los intelectuales quedaron
en la oscuridad. Una era nueva ha nacido en su milenaria historia.
Se instala Kemal Atartuk (1880-1938). Quien marcaría un cambio
en el trato hacia los literatos. Estos celebraron el triunfo y llenos
de fe cantaron el porvenir brillante de la Turquía republicana.
La literatura actual y sus ideales están modelados por el espíritu
de Kemal y ocurre por primera vez en la historia de Turquía,
una literatura abierta al mundo. La nueva nación comprendió
la necesidad de crear una literatura propia para ponerla al servicio
de la reconstrucción social, de la democracia Kemalista.
La adopción del alfabeto de origen latino por los turcos contribuyó
a la difusión de una cultura con dimensión universal.
Se eliminaron voces persas y árabes sustituyéndoles
por vocablos propios que proyectaron lo local hacia lo universal.
Así se abandonaría el estilo clásico con sus
temas exóticos, la lengua llamada de "palacio". Cabe
reproducir aquí un segmento de un ensayo del escritor Ahmet
Hashím, titulado Del estilo en el que rechaza
el antiguo preciosismo persa-otomano: "Encontré el otro
día una colección de poesías que, cuando era
niño, me sumergía en el éxtasis por el espectáculo
nuevo del mundo que proporcionaba a mi fantasía, y me llenaba
los ojos de lágrimas gracias a la emoción que despertaba
en mi alma. Al ojearlo después de tantos años caí
en una especie de amargo estupor. El contenido del libro parecía
más envejecido que sus tapas descoloridas y sus páginas
amarillentas. Se hubiera dicho que polillas inmateriales, invisibles,
habían roído y reducido a polvo la sustancia espiritual
de la obra. Los viejos espejos que recubrían las protuberancias
de los versos, se habían empañado y, en su lugar se
habían formado, allí donde brillaba su resplandor, agujeros
negros. La muerte había alcanzado sobre todo, lo que en otro
tiempo hacía la novedad del libro: las imágenes, los
adjetivos, las metáforas. Parecidos a esos insectos clavados
con alfileres en las colecciones de los entomólogos, estaban
allí como cadáveres multicolores. Así pués,
no eran más que los adornos más frágiles, más
perecederos de la obra literaria: mientras el poeta de ayer, con los
pintarrajos que cubren su obra, se convierte al cabo de ocho días
en un pobre diablo miserablemente vestido. Homero, que no tiene adjetivos,
ni imágenes, ni metáforas, ni comparaciones, continúa
cual una pirámide de cristal puro, devolviendo al sol los rayos
solares".
Después de conocer lo
que en su país se hacía en poesía. Hikmet se
propuso deshacer las formas tradicionales de versificación.
Sus poemas van directamente al objeto, en busca de la mayor eficacia
y comprensión. "He tratado -nos dice Hikmet- de encontrar
la manera más lacónica, sintética y sencilla;
una forma que, siendo el producto de un largo trabajo, no lo demuestre.
Es decir, no un zueco de campesino con soberbios bordados, sino como
una media de nylon, que muestren la piel como si estuviera desnuda.
Me esfuerzo por utilizar menos imágenes y comparaciones, expresarme
de tal modo que el poema sea todo imprescindible, a tal punto que,
quitándole una palabra, todo se desplome. En fin, de construir
de tal manera que se llegue a lo verdaderamente esencial". Veamos:
EL DESPERTAR
Te has despertado
¿Dónde estás?
En tu casa
Todavía no te has acostumbrado
A encontrarte en tu casa
Al despertar
Es ésta una torpeza (una entre tantas)
Que trece años de cárcel te han dejado.
¿Quién
está acostada a tu lado?
No, no es la soledad
Tu mujer
Duerme como un ángel
Le sienta bien, a la bella, estar en cinta.
¿Qué
hora es?
Las ocho.
Y eso significa
Que tú, hasta esta noche,
Estás seguro
Porque, según costumbre,
La policía, mientras es de día,
No da comienzo a los allanamientos.
(Versión
Alfredo Varela)
" Lo verdaderamente esencial" en Hikmet no es el "mensaje"
o una moraleja. Excepto en algunos textos "circunstanciales"
el poeta se sintió moralmente obligado a transmitir un mensaje:
sus poemas se desenvuelven en torno a vivencias. Hikmet respondió
a quienes lo rotulaban como discípulo de Maiakovky, puntualizando
que ha diferencia del poeta ruso y de los futuristas, la construcción
de sus textos obedecía menos a un orden intelectual que a uno
intuiciones emotivas.
Se ha dicho que Nazim utilizó de vez en cuando la rima silábica
que se dejó influir por la métrica del aruz, que semeja
la poesía popular. Existen en los versos del poeta turco rasgos
de dichas formas, aunque estos no se someten a ninguna de ellas. Este
se presentó ante sus lectores con modos tan profundamente nuevos
que durante mucho tiempo fue considerado extraño. Disipada
esa primera impresión, se estudiaron sus poemas con serenidad,
y la gente quedó aturdida al encontrar en su poesía
los trazos de esas "viejas" formas.
La poesía de Nazim Hikmet es simple, abierta es rotunda, va
directamente al objeto, sin adornarlo con bellas frases ni grandes
metáforas. El poeta nunca usa la imagen por la gratuidad de
usarla. La forma de trabajar la alegoría y la alusión
-corriente en los simbolistas, los dadaistas, los surrealistas - es
ajena a Nazim. Este, contrario a los surrealistas, no cree en la transformación
del mundo real, ni piensa que la poesía sea una superposición
de imágenes desligada de la vida, bastándose a sí
misma. En esta vertiente podemos incluir ciertos poemas de Neruda,
Yannis Ritsos y más recientemente a Juan Gelman.
La cárcel
y el exilio
Para Amnistía Internacional preocupa la violación de
los derechos humanos en Turquía. Amnistía continúa
haciendo un llamamiento a las autoridades para que tomen las medidas
necesarias con el fin de proteger los derechos humanos, para que tengan
en cuenta el conjunto de normas internacionales y las recomendaciones
al aplicar los proyectos de reforma a la legislación interna
pertinente y para garantizar que los cargos se apliquen plenamente.
Las condenas al poeta fueron injustas. Solinam Salom nos dice al respecto:
"Después de cuatro años en Moscú regresa
a Turquía por el Cáucaso. Pero como se había
marchado sin permiso y sin pasaporte, el Tribunal de La Independencia
de Ankara le había condenado en 1926 por contumacia, a 15 años
de trabajos forzados". Está fue la primera condena de
Nazim. Sin embargo, cuando regresó se había ya declarado
una amnistía general. A pesar de ello nada más atravesar
la frontera fue detenido, esposado y conducido a la cárcel.
Fue su primer escándalo, ya que los intelectuales de entonces
protestaron vehementemente por el trato dado a un poeta que regresaba
a su patria aprovechando una amnistía. Luego Nazim se instaló
en Estambul y empezó a trabajar en el diario Aksam,
donde publicaba a diario y bajo distintos seudónimos, entre
los que hizo célebre al de Orhan Selim, novelas,
crónicas, poemas, polémicas,etc... en 1930 el Tribunal
Penal de Bursa le condenó a seis años y seis meses de
cárcel. Luego vino la gran condena. Su polémica primero
en 1937 con su antiguo amigo y luego su peor enemigo Peyami Safa.
El poema con el que en esta ocasión contestó Hikmet
a Peyami Safa puede ser considerado como una verdadera obra maestra
del humor político. En 1938 el Tribunal Militar de la Academia
de Guerra de Ankara le condena a quince años de cárcel,
y por su parte el de la Armada, unos meses después, le condena
a otros veinte años. Sin embargo, tratándose de "crímenes
sociales" y conforme a los artículos 69 y 77 del Código
Penal Turco, estas dos condenas que sumaban 35 años son reducidas
en su totalidad a 28 años y 4 meses... La caída en 1950
del viejo partido republicano y la llegada al poder de los demócratas,
promueven una amnistía general de la que se aprovecha Hikmet
para salir de la cárcel y conseguir así lo que no consiguieron
ni las llamadas Ligas Internacionales para su liberación, ni
su huelga de hambre que tanto dio que hablar en Turquía y en
el mundo. Nazim quería ya vivir en paz y dedicarse a su familia
y a su obra.
Todo este periodo de su vida en prisión le inspiró una
buena cantidad de poemas, muchos de ellos reunidos en su libro: Desde
las cuatro cárceles, para finalizar leamos:
EL SIGLO
XX
" Dormirse ahora,
Y despertar dentro de cien años, amor mío..."
" No.
No soy un desertor,
Mi siglo no me asusta:
Mi siglo miserable, escandaloso,
Mi siglo valeroso, grande, heroico.
No me ha pesado nunca
Haber venido demasiado pronto al mundo.
Al siglo veinte pertenezco, y me llena de orgullo.
Me basta con estar ahí donde estoy,
Entre vosotros. Y con luchar
Por un mundo nuevo..."
"Dentro de cien años, amor mío..."
" -No. Porque pronto y a pesar de todo,
Mi siglo moribundo y renaciente,
Mi siglo cuyos días finales serán bellos,
Mi terrible noche desgarrada por gritos de amanecer,
Mi siglo estallará de sol, como tus ojos, amor mío".
(Versión
de Solinam Salom)
|
|