Regreso al menú principal
 


 
-

Fallo del jurado del Concurso Nacional de Poesía sobre la Música
"El arte en las artes"

El 9 de diciembre del 2005 se reunió el jurado calificador del concurso de poesía El Arte en las artes convocado por la Casa de Poesía Silva, y acordó otorgar los tres premios del concurso a los siguientes poemas:

Robert Schumann "A su locura" identificado con el número 68, y firmado con el seudónimo Sinfonía 28. José Domingo Abella

El río que conocí en concierto. Identificado con el número 108 y firmado con el seudónimo Checo. Bernardo Correa Prado.

Música del Nuevo Mundo. Identificado con el número 57 y firmado con el seudónimo Dodó. José Luis González de Ciénaga (Magdalena). Seudónimo: Fernando Denis.


Robert Schumann: a su locura identificado con el número 68, y firmado con el seudónimo Sinfonía 28. José Domingo Abella

ROBERT SCHUMANN

a su locura

Sinfonia 28 opus 48

(Fortíssimocrecendo, ráfaga de metralla)


Si los cuatro tiempos

llevan el trueno de la voz

si la rosa roja

se cubre de sangre roja;

si todo significa por los silencios

entonces:

Iniciese el CARNAVAL

y la muerte de la obra

fenezca en trecillos.

DECRECENDO RAPIDISIMO

Si la octava aguda

de un clarín, de una flauta

cae en precipicio sobre bajos,

entonces:

La muerte de la sirena

la llore el mar.

INTERMEZZO


(Coral de Angeles)

Tremendísimo

La rosa roja

se cubre de sangre roja

la muerte de la sirena

la llore, el mar

y en trémolos y adagios

aleteen violentas semifusas

y el miedo sea el piano en silencio.

VIVACE


Si la batuta resuelve la conjunción de instrumentos y sonidos

entonces:

Que resuelva y disuelva

amor a dos por dos, tres por cuatro seres,

los N tiempos de la flor.

SUITE SI MENOR, OPUS 39


La voz y el violín

al unisono de tintineos

bajo la lluvia

se vayan los recuerdos

y salven al ahorcado

y al loco profuso bajo el agua.

Elásticos cisnes rojos

siembren rosas blancas

en las tranquilas aguas.

LEGATO DESCENDENTE

Si los pajaros lloran

para alcanzar la muerte ideal

y las letras del piano

alargan su vuelo

agitan el cielo

entonces:

Que la amargura tenga

todos los tonos

hasta llegar a la inconsciencia.

MODERATO


Si en medio de esta metástasis de instrumentos hay un remanso

que griten los instrumentos más callados

y arrastren almas a la gehena.

PIANISIMO


Se aproximan verdes-grises

de las máscaras

disueltos en saliva

escurrida de trompetas.

Moribunda está la obra

una lluvia de plata y cobre

sobre los muertos,

hay ojos rojos que salpican

sobre las tumbas.


MARCHA

Hay esa necesidad de acabar

las notas titilan

buscando prensarse

sobre sus líneas

de esa rosa de sangre.


ALLEGRO ANDANTE

(La música se apartará de las palabras)


Arrurú las ros roj

se cub de san roj

la muer de la siré

la llo el má

entre adag

ale violé se mi

el mied se

e pian en sil.

Sinfonía No. 1 opus 1

(di corto vuelo)


Ráfaga de ángeles con sus máscaras

cierran sus alas al hechizo el manicomio

sus miradas pegadas al techo lunático

cuerpos de hermosas transparencias

en baile de infinitos nudos

desolados ante la profunda altura.

Bis
**************************************************************************************************************************


El río que conocí en concierto. Identificado con el número 108 y firmado con el seudónimo Checo. Bernardo Correa Prado.

EL RIÓ QUE CONOCÍ EN CONCIERTO

Cerca del Puente Carlos
aquí en Praga
me bebo una cerveza,
y la recuerdo...

La conocí en el tren,
hablamos en francés
(mi pésimo francés),
en dos horas de viaje
congeniamos,
hablamos de Colombia,
del café, de esmeraldas,
de su selvas y ríos:
el Cauca, el Magdalena y el Patía,
y por este camino
llegamos al Moldavia.
ella me dijo
que podría conocerlo
en un concierto.

Llegamos a la sala
muy temprano,
me contó que el Moldavia
es el mismo llamado Río Vitava,
el mismo al que
San Juan Nepomuceno
en el siglo catorce
fue arrojado a morir.

El concierto empezó,
ella me fue diciendo
como las flautas del principio son
las dos corrientes de agua
en las que se origina.

Poco a poco
el caudal va aumentando
y pasa por los bosques
donde trompas de caza

indican aventuras
quizás de tiempos
de la Gran Moravia

Más adelante
se oyen campanillas
porque una alegre boda
se celebra en la orilla.

En la sala
el público navega
se percibe la acuática corriente,
el fluir de la paz y de la calma.

De pronto
el ritmo se acelera:
maderas y metales
y timbales,
y golpes de platillo,
hacen que
el manso río
se convierta
en rápido raudal.

Y al final nuevamente
el majestuoso río
vuelve a la calma,
cuando imponente
está llegando a Praga.

En el concierto
también se presentaron
más obras de Smetana,
pero en mi mente
quedará por siempre
grabado el río
que conocí en concierto

Cerca del puente Carlos
me bebo una cerveza,
y mientras la recuerdo
miro el río...

Checo

********************************************************************************************************************

Música del Nuevo Mundo. Identificado con el número 57 y firmado con el seudónimo Dodó. José Luis González de Ciénaga (Magdalena). Seudónimo: Fernando Denis.

MÚSICA DEL NUEVO MUNDO

El mar dibuja el ocaso, resuena; suave es el mármol amarillo para la lluvia,
Aguas azules para los ojos de las Meninas, flautas para el viento
Y para el hombre que las enciende en la sombra, Las flautas son
Pájaros que piensan, que intuyen; mientras, el mar del nuevo mundo
Sacude sus tambores.
Dvorak mueve las manos, traza en el aire un pentagrama.
Crece el allegro con fuoco, arde el horizonte, y en la música
Se ven los barcos.
Ya para estas regiones del agua hay un mapa del oído. Un mapa
Del color del fuego, que lleva a las cataratas y a la hondura
Del bosque donde es duelo la garganta del mirlo.
Dvorak mueve las manos, traza en el aire un pentagrama.
El violín es un rojo crepúsculo con cuerdas para las manos de la mujer
Que Picasso dejo en una ventana.
Ahora tiemblan en el mar las naves de Tarsis.
Y más allá del laberinto de hojas en la penumbra
El vagabundo duerme con su violín.
El día sonríe, y el sonido de una campana
Agita la catedral blanquísima, y hay niebla en los campos para los lobos,
Y para el sueño la música del nuevo mundo, y hay para estos bronces
El oído impetuoso de América.
Dvorak mueve las manos, traza en aire un pentagrama.
En los patios un pavo real mueve los colores de un día entero.
¿Quién recuerda el traqueteo de color de hierro? Hay un hombre
Silencioso que va a Sonora; es el vagabundo con el violín en sus brazos
Que viaja en un vagón pensando en Antón Dvorak.


DODÓ

 

© 2001 Casa de Poesía Silva
Calle 14 No. 3-41 Teléfono 286 5710
Librería: teléfono 286 4414 - Fax
281 7184
Bogotá - Colombia
casadepoesiasilva@casadepoesiasilva.com
Todos los derechos reservados

Conózcanos